Bases teóricas y políticas para una línea política revolucionaria en el Estado Español (3)

Tema III:

Bases Materiales y Políticas del Socialismo

1. El socialismo moderno no es una especulación mental sin ninguna base material, un proyecto artificial y caprichoso extraído de la cabeza de unos pocos hombres y mujeres incansables en busca de justicia, paz, y progreso social, sino mas bien fruto de un largo proceso histórico dominado por los antagonismos de clases, donde actúan como catalizadores el desarrollo de la producción y la investigación científica derivada de ella.

2. Lo que da objetividad al socialismo son los antagonismos de clases que se desatan en el régimen capitalista de producción y de la anarquía que reina en su funcionamiento interno, regido por la ley de valorización de los capitales dentro de la esfera de la producción, el cambio y la distribución de mercancías. La posibilidad -desde el punto de vista material- de que se pueda originar la transición del modo de producción capitalista al socialista depende del desarrollo de las fuerzas productivas (1), fruto de la concentración y centralización de los medios de producción en manos del capital. Este aspecto es precisamente la gran aportación de la burguesía al proceso histórico.

3. El conflicto originario y general del régimen capitalista de producción (el antagonismo entre el carácter social de la producción, dominada por la propiedad privada capitalista, y el carácter privado de la apropiación, dominada por el proceso general de compra y venta de la producción bajo la forma mercancía) se desarrolla en el tiempo, junto a otros antagonismos derivados del anterior, como son:

3.1. El antagonismo entre la producción individual (de cada unidad de producción privada e independiente) perfectamente planificada y la producción social, donde reina la anarquía más absoluta, el interés de cada productor por vender su producción a costa de lo que sea sin reparar en los conflictos que origina. Si en las múltiples unidades de producción domina la explotación de la fuerza de trabajo asalariada, en los mercados domina la ley de vender las mercancías para valorizar el capital invertido. Esta contradicción, entre la creación de plusvalía y su realización, es la que impulsa a cada capitalista a seguir desarrollando las fuerzas productivas incesantemente, es decir,  a invertir en capital constante en detrimento del capital variable (2).

3.2. El antagonismo entre el modo de producción en constante desarrollo (tanto de las fuerzas productivas -inversión de capital- como del exceso de producción material) y el modo de cambio, que es incapaz de absorber toda la producción creada, al tener que realizar el doble proceso de vender para comprar (3).

3.3. El antagonismo entre la burguesía y el proletariado, las principales clases enfrentadas en el régimen capitalista de producción, se agudiza en la medida que se amplían las relaciones capitalista de producción. La cooperación, la manufactura y la gran industria han dado un impulso a esta contradicción al concentrar de un lado a la burguesía y de otro al proletariado, con sus respectivas funciones, prácticas y objetivos derivados de las nuevas formas de la organización productiva en las unidades de producción dirigidas y gestionadas privadamente, aunque articuladas socialmente a través del mercado (4).

4. Todos estos antagonismos arriba señalados necesitan de una solución que el propio régimen capitalista no consigue resolver en su integridad, sino sólo parcialmente, dentro de los estrechos márgenes del sistema. Las distintas formas de abordar esta importante problemática pone de manifiesto el carácter de clase de sus impulsores. La burguesía la acomete a través de la concentración y centralización de la propiedad, de una mayor explotación de la fuerza de trabajo asalariada, con la conquista de nuevos mercados y del expolio de los recursos naturales, sin tocar la propiedad privada capitalista de los medios de producción. El proletariado, por el contrario, la tiene que abordar desde fuera de la estructura del propio sistema, creando las condiciones favorables para que el desarrollo de las fuerzas productivas tenga un carácter socializante a través de la colectivización de la propiedad de los medios de producción, esto es, el control social de la producción (5).

5. Las condiciones políticas para el socialismo vienen dadas, tanto por el desarrollo de la producción capitalista, como por el desarrollo de la conciencia comunista. Esta conciencia adquiere carácter científico y revolucionario con la elaboración continua de la teoría marxista y de su comprobación en la práctica social.

6. El Materialismo Histórico y el Materialismo Dialéctico, dos disciplinas teóricas del marxismo.

6.1. El Materialismo Histórico, como disciplina científica, permite comprender la historia como un proceso que tiene su base en las condiciones de la producción y, por tanto, los cambios revolucionarios que se originan provienen de la transformación de las relaciones sociales de producción. Cada modo de producción está enlazado con el que le precede, constituyéndose en el inicio del que le seguirá, debido al desarrollo de sus contradicciones, fruto de las leyes que rigen su funcionamiento interno. A este respecto, hay que tener presente que todos los modos de producción anteriores al régimen capitalista de producción, incluyendo a éste mismo, son modos de producir dominados por el antagonismo de clases entre los propietarios y desposeídos de los medios de producción.

6.2. El Materialismo Dialéctico es la disciplina filosófica, esto es, el método de pensar que permite comprender el desarrollo de cualquier proceso por sus contradicciones internas, la lucha entre sus opuestos. Esta disciplina considera lo primario el ser o realidad y la producción del conocimiento como fruto de su desarrollo interno reflejado en la cabeza de los agentes sociales. El criterio de la verdad lo constituye la práctica, es decir, la acción de estos agentes sobre las cosas, de modo que es la única manera de comprobar la veracidad o falsedad de las ideas que se forman en nuestras cabezas con relación a cualquier proceso natural o social.

7. Pero, si importante es la producción de las bases teóricas del marxismo, aún lo es más su desarrollo, pues esas bases se idearon con la finalidad de aplicarse a la realidad, a la situación histórica concreta en que se desarrolla la lucha de clases. En este sentido hay que comprender que la teoría marxista no es un dogma, una teoría cerrada y acabada, aplicable a toda situación histórica sin tener en cuenta su especificidad, sino un método, una guía para la acción revolucionaria del proletariado, unas bases para comprender y transformar la realidad social en la dirección del comunismo, fin para la que fueron elaboradas.

7.1. El estudio de sus bases teóricas y la investigación de la realidad concreta forma un todo en la teoría marxista, es su alma viva, la condición material para que no se esclerotice la acción revolucionaria. Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria; pero sin práctica revolucionaria tampoco puede existir teoría revolucionaria, es decir, la acción concreta para hacer la revolución en cualquier parte en donde el capital domine y explote al trabajo asalariado.

7.2. La lucha contra el revisionismo, el oportunismo y el izquierdismo forma parte también de la teoría marxista, pues son tres líneas de ataque de la burguesía para desprestigiar y combatir al marxismo desde el interior mismo de la clase obrera. Por ello es una tarea esencial a tener presente en la lucha contra la burguesía.

8. El concepto marxista de clase es el que va a permitir comprender desde el punto de vista teórico y político la posibilidad del tránsito del capitalismo al socialismo. A través de la determinación social de en quién recae la dirección del proceso revolucionario, no como un hecho divino o fortuito, sino objetivo, determinado por la propia estructura capitalista.

8.1. Para el marxismo la clase es una estructura compuesta por agentes sociales que ocupan un lugar en la producción determinado por su función y práctica en cuanto a la propiedad o no de los medios de producción, teniendo en común los mismos intereses económicos y los mismos fines sociales, aunque no lo sepan o actúen en conciencia de ello. Por tanto, todos los agentes que pertenecen a una clase están determinados desde el punto de vista económico, pero no necesariamente adoptan posiciones política e ideológicas consecuentes a sus intereses de clase. Sin embargo, esto no resuelve del todo el dilema de en quién recae la dirección de la revolución ¿Quién es el sujeto revolucionaria sabiendo que este no tiene un carácter individual, sino colectivo?

8.2. Tenemos que tener en cuenta que una cosa es el sujeto revolucionario y otra muy distinta sobre quién recae la tarea de la revolución, porque el sujeto, en este caso, no tiene un carácter humano sino material. El objeto sobre el que recae la acción revolucionaria es la estructura social. El sujeto, como impulsor de la acción, es el propio proceso de desarrollo en la que toma cuerpo la estructura social, y el motor sobre el que recae la acción es la fuerza social que acomete los cambios revolucionarios, es decir, la conciencia del devenir del proceso social, la organización política del proletariado. En este caso, decimos que el proletariado es la clase revolucionaria, 1º por el lugar que ocupa en la producción, por su función de poner en marcha y desarrollar el trabajo productivo, y 2º por la conciencia que implementan sus elementos más avanzados, en la medida que aplican la teoría marxista en su lucha contra la burguesía y sus condiciones de producción.

9. Uno de los aspectos fundamentales de la teoría marxista es la organización política de la clase obrera en partido comunista, fruto de un largo proceso histórico, tanto desde el punto de vista objetivo (del desarrollo de la producción capitalista), como desde el subjetivo (de la aparición y desarrollo de la conciencia comunista). La construcción del partido comunista forma parte de la elaboración de la línea política como tarea adecuada a los intereses estratégicos de la clase obrera, debido a tres condiciones fundamentales:

9.1. El régimen capitalista de producción ni se derrumba ni se extingue, sino que tiene que ser superado por la acción de la lucha de clases. Aunque este régimen, por su propio funcionamiento interno, desarrolla sus contradicciones antagónicas, lo que provoca su estancamiento y recesión cada cierto tiempo, no impide que por determinados mecanismos puede superar dichas crisis.

9.2. La producción del conocimiento de las condiciones concretas del desarrollo de la sociedad capitalista, (base sobre la que descansa la revolución proletaria junto con la acción de las masas del proletariado revolucionario) tiene un carácter social y, por tanto, fruto de un aparato teórico encarnado en el partido comunista, que por sus condiciones políticas y organizativas, es sobre quien recae la responsablilidad de elaborar y aplicar la acción política.

9.3. La acción revolucionaria es fruto de un proceso colectivo, con una dirección centralizada, no significa que sea la suma de las diferentes voluntades y acciones individuales, sino la acción concertada de las masas en la dirección de transformar de raíz las condiciones de la producción capitalista.

10. Como hemos dicho, la construcción del partido comunista es un largo proceso que conjuga tanto las condiciones generales como las concretas, determinada tanto por las características particulares de la revolución proletaria como por el desarrollo de la realidad social, es decir, el momento histórico. Dicho proceso no es un acto formal y mecánico, en donde una élite se autoproclame como partido por el mero hecho de considerarse, acogiéndose a una posición subjetiva, partidario del marxismo-leninismo, lo que le facultan a convertirse en los representantes políticos de la clase obrera. Es, por el contrario, el resultado del proceso que combina la acción de la vanguardia y el sector revolucionario de la clase obrera o, lo que es lo mismo, la producción de las condiciones subjetivas de la revolución, la centralización de la dirección revolucionaria y la acción política de sectores de las masas que siguen las directrices del partido.

11. Este proceso necesita profundizar en una serie de aspectos con el objetivo de que la intervención esté determinado de una manera consciente, con conocimiento de causa, no dejando al azar los acontecimientos políticos, desperdiciando las condiciones favorables que proporciona el desarrollo de la realidad social. El aspecto más importante es la determinación de la conciencia de clase, que es lo que va a decidir la formación y acción de la vanguardia que va a contribuir en la dirección del proceso. Dicha conciencia se plasma en la elaboración y puesta en acción de una línea revolucionaria en la dirección de la construcción de una sociedad sin clases. La conciencia de clase, cuando actúa colectivamente, se transforma en conciencia revolucionaria, en acción de una línea política por transformar la realidad social. Esta conciencia está compuesta por:

11.1. Los elementos teóricos necesarios para asimilar que el comunismo es la consecuencia lógica de la lucha de clases: el desarrollo del proceso social y de la acción del proletariado por imponer las condiciones para la producción social basada en la propiedad colectiva de los medios de producción.

11.2. Los elementos políticos e ideológicos necesario para asimilar que la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado es una guerra sin cuartel, que cesa cuando la burguesía es derrotada, cuando se empiezan a construir las condiciones de producción y las formas de pensar y actuar sociales que de ella emanan.

12. Esta concepción debe ir unida a la experiencia directa de la lucha de clases, a la intervención política de la realidad social para transformarla mediante la acción de las masas, la participación directa de las masas explotadas, comprendiendo la finalidad de su acción social: la creación de las condiciones económicas y políticas hacia la desaparición de las clases sociales.

13. La conciencia de clase no se forma de una vez para siempre, sino que es resultado de un proceso sujeto a modificaciones. A retrocesos y avances dependiendo de la lucha ideológica que se establece entre la ideología burguesa y la proletaria, así como a los errores y aciertos que se cometen en la lucha por la construcción del socialismo: en la tarea de la construcción del partido, en la tarea por la derrota de la burguesía y en la tarea de la dictadura del proletariado.

14. Hasta aquí hemos abordado de una manera general el concepto de conciencia de clase. Ahora toca abordar cómo se forma esa conciencia entre las masas, porque ello no es obra exclusiva de determinadas personas con un nivel intelectual elevado, sino de aquellas que estén dispuesto a alcanzarla siguiendo determinados requisitos.

15. De lo expuesto anteriormente se desprende que la conciencia revolucionaria no se adquiere de manera empírica, por la simple acumulación de experiencias en la participación en las luchas reivindicativas. Es necesario que se produzca un salto cualitativo en las formas de pensar y actuar, que haya una intervención intelectual al margen de la actividad práctica reivindicativa, una intervención que tenga como finalidad comprender los mecanismos del funcionamiento del capital y el desarrollo de la sociedad desde la óptica global de la teoría marxista.

16. Esto nos va a hacer comprender que la conciencia de clase es el convencimiento y la actividad de la labor a realizar en cuanto a los intereses estratégicos de la clase obrera. Esta conciencia se puede adquirir sin tener que pertenecer a la clase obrera, pero no puede desarrollarse si no se interviene en la actividad política desde los intereses estratégicos de la clase obrera, desde la finalidad de la revolución proletaria.

17. Está claro que de las amplias masas de explotados no puede surgir la conciencia de clase de manera espontánea, pero sí pueden adquirirla los que estén dispuesto a ello, es decir, los que adoptan una posición de clase, los que se resisten a aceptar la inevitabilidad del capitalismo, fruto de su situación material y de la influencia de la ideología marxista. Sobre estos elementos políticos e ideológicos son los que hay que trabajar de manera planificada, con una línea de masas adecuada a su nivel ideológico con la intención de hacerlas avanzar en la dirección de la formación de la conciencia de clase. Para la formación de esta conciencia es necesario, primero, identificar a los sujetos (fruto de una análisis político de la clase obrera y de la intervención en las luchas en que ellos participan para trabajar junto a ellos) y, segundo, articular un conjunto de conceptos que ayude a construir una representación de la realidad social lo más acertada posible desde la óptica marxista.

18. Un elemento fundamental para la formación de la vanguardia es la lucha ideológica y política contra las desviaciones revisionistas y oportunistas del marxismo, que propugnan en los hechos por la conciliación de clase y la pretendida vía pacífica al socialismo, en lugar del compromiso constante y permanente con los intereses estratégicos del proletariado. La base social del revisionismo y del oportunismo la conforman la aristocracia obrera, los sectores atrasados de la clase obrera y determinados sectores de la pequeña burguesía que conjugan su inestabilidad económica y política con sus aspiraciones de mejorar su situación material personal y colocarse en los aparatos del estado burgués para desde allí realizar sus actividades propias de subalternos del capital. El carácter burgués de dichas políticas se manifiesta al desviar a la clase obrera de sus objetivos de clase para dirigirlos a fortalecer el Estado “de todos” y centrar la acción política en la defensa del llamado Estado del bienestar como un logro en la lucha por el socialismo.

19. La participación de los comunistas en la lucha económica es tan necesaria como en cualquier otra lucha, siempre y cuando cumpla las condiciones que le son propias y a la que no puede renunciar bajo ninguna circunstancia. El marxismo deja claro que las tareas del proletariado revolucionario no pasa por exigir a los capitalistas que mejoren las condiciones de explotación de los asalariados (aunque no tenga más remedio que luchar por ello), ni tampoco se dedica a buscar fórmulas atractivas y salvadoras que apuntalen la sociedad como propugnaban los socialistas utópicos. Desde Marx y Engels queda meridianamente claro que la labor de los comunistas, con el apoyo de la parte del proletariado más consciente, es organizar la lucha de clases para la conquista del poder político y la construcción de la sociedad comunista. Esto como tarea general. En la lucha diaria se ocupan a elevar el nivel de conciencia de las masas explotadas al transmitirle, a través de las particularidades de cada situación concreta, las razones de su situación general e históricamente determinada. Cuando hablamos de masas nos referimos, claro está, al nivel más avanzado de la clase obrera y no al obrero medio, como frecuentemente se teoriza.

20. Para los comunistas lo importante no es el hecho de participar en las distintas luchas que puedan aparecer, sino más bien la comprensión y determinación de por qué y para qué se participa, al margen de la etapa histórica en que se desarrolla su acción. Hay que tener en cuenta que la participación de las distintas expresiones de la lucha de clases no constituye un acto voluntarioso (al margen de las condiciones históricas), sino la realización de su necesidad (un acto impuesto por las condiciones de la producción material, de la cual no se puede abstraer los agentes sociales y sus organizaciones políticas). La labor concreta de los comunistas en la lucha económica no tiene el objetivo único de conseguir tal o cual reivindicación (punto de partida y final de las aspiraciones de las masas), sino romper los estrechos límites políticos e ideológicos que le impone la acción del capital: el reparto o distribución de la riqueza creada. Su acción debe estar dirigida a que determinados explotados lleguen a comprender y a tomar conciencia, mediante la lucha y la implicación en la teoría marxista, que las condiciones de la producción capitalista generan continuamente las condiciones de esclavitud asalariada.

21. La acumulación de fuerzas, la organización de las masas y la construcción del partido son procesos independientes pero a la vez indisociables, puesto que se tienen que dar al mismo tiempo, y no como algunos sostienen de forma mecánica, como momentos separados en el tiempo y en el espacio. La elaboración teórica es un proceso independiente en cuanto a su forma y a su contenido, pero no tiene por qué ser excluyente o estar divorciado del trabajo de masas. El trabajo de masas también es un proceso independiente, en cuanto a su forma y su contenido, pero no tiene que estar separado de la elaboración teórica. Separarlos es olvidarse del principio que guía al marxismo: ligar lo general con lo particular y la teoría con la práctica. Lo contrario sería aplicar el marxismo de una forma unilateral, subjetiva y dogmática. Esto llevaría a pensar que la acción práctica de las masas, por sí sola, les va a reportar la conciencia de clase de una manera espontánea, lo cual es imposible dada las condiciones de producción del sistema capitalista.

22. El partido comunista tiene como objetivo general preparar las condiciones para la derrota de la burguesía y la construcción del comunismo. Para ello se tiene que apoyar en un tipo de organización adecuado a tal fin, con las siguientes características generales:

22.1. Una organización de cuadros, es decir, militantes con conciencia revolucionaria que perseveren en extender y consolidar dicha conciencia entre las masas. Es imprescindible que dicha organización difunda entre sus integrantes el conocimiento general de la teoría marxista, tanto desde el punto de vista teórico, es decir, con la capacidad para la elaboración de la realidad concreta, como político, con la intuición necesaria para la captación y formación de nuevos adeptos para las tareas prácticas de la revolución.

22.2. Una organización centralizada, donde el funcionamiento interno no se rija por el criterio de las mayorías y minorías de la democracia formal, sino por el método de trabajo que consiste en estimular y centralizar la participación individual dentro del sentido colectivo de las tareas general. Este método se asiente en tres principios fundamentales: 1) sintetizar la producción del conocimiento, la elaboración teórica y actuación política de la organización, 2) unificar criterios de actuación y 3) aplicar de una manera centralizada las directrices. El aspecto más importante del centralismo democrático es lo político, es decir, la formación teórica de la militancia y la asimilación política de la línea, y no lo organizativo, esto es, las relaciones formales entre los distintos niveles organizativos, el sometimiento del nivel inferior al superior.

22.3. La dirección política, es decir, el conjunto de objetivos, tareas, consignas, formas de organización y luchas que se proponen a las masas para que las lleven a la práctica, si las asumen. Consiste en garantizar la aplicación de la línea política a la realidad concreta a través de la línea de masas según los principios y método del centralismo democrático.

22.4. La línea de masas, esto es, conjunto de principios y método de trabajo para establecer una relación correcta entre la vanguardia y las masas. Para ello hay que tener en cuenta una serie de aspectos:

1. Las masas son las que transforman la realidad con su acción, lo que no quiere decir que la actuación de la vanguardia se tenga que someter al nivel medio de las masas, sino que siempre tiene que ir por delante pero sin alejarse de ellas ni sustituirlas.

2. Ligar lo general a lo particular.

3. Tener en cuenta los diferentes niveles de conocimiento y compromiso de las masas, los cuales hay que descubrir para darle un tratamiento específico a cada nivel. Hay que empezar por escuchar y aprender de ellas.

4. El objetivo de la línea de masas es potenciar ideológicamente al nivel avanzado de las masas, a los cuales hay que darle un tratamiento especial para incorporarlo a la influencia de la organización. El ejemplo y la propaganda son los medios adecuados para realizar esta labor.

5. Conseguir que la acción de las masas se transforme en algo tangible, palpable para ellas, teniendo presente sus opiniones y reivindicaciones, debe de servir también de barómetro para comprobar lo acertado o erróneo de los planteamientos de la organización.

6. Hacer balance para sacar conclusiones generales y particulares, devolviendo a las masas los resultados de la lucha.

22.5. La Crítica y la Autocrítica, es decir, aprender de los errores, ya que estos van estar presentes inexorablemente en nuestra actividad, lo que debe caracterizar la condición comunista de una organización es precisamente su capacidad para corregir los errores. Y eso sólo se consigue mediante un estilo de trabajo que profundice en el conocimiento de la realidad social y en una actividad práctica para transformarla. Pasando del conocimiento superficial al complejo e investigando las debilidades y errores para superarlos.

23. Para reforzar la lucha contra el Capital hay que insistir en fortalecer nuestra conciencia revolucionaria, y comprender que la lucha por el comunismo ha de ser una tarea consciente de las masas explotadas, pues sólo ellas son los agentes de la revolución. Constituye un proceso impuesto por las condiciones históricas pero asumido y dirigido por el proletariado, con la necesidad de abordar dos tareas fundamentales:

1. Tener un conocimiento, tanto de las condiciones generales como particulares, en que se han realizado las anteriores revoluciones proletarias en el mundo, constituye un aspecto importante para todos los que pretenden acercarse al marxismo y a la historia del movimiento obrero internacional, teniendo en cuenta los constantes ataques ideológicos de la burguesía, con su interesado y repetido “mantra” sobre el fracaso y derrota definitivos del comunismo.

2. No basta que con estos conocimientos históricos y teóricos comprobemos la necesidad y justeza de la revolución, hay que llevarlos a la práctica, contribuir a la elaboración de la condiciones políticas y organizativas en el actual contexto de la lucha de clases:

- Análisis de los procesos de construcción del socialismo en el mundo, especialmente en la URSS y China.

- Conocimiento del desarrollo del capitalismo en  España.

- Análisis de la formación social española.

24. Todo lo anteriormente señalado quedaría incompleto, incluso inútil, si no insistiéramos lo suficiente en la impostergable tarea de crear las condiciones para entablar relaciones políticas y ligazón física con la parte de las masas interesada en el socialismo. La elaboración teórica, la propaganda política e ideológica así como la agitación de masas, participando en las diferentes luchas que se desarrollan con un carácter de clase es una labor que se tiene que dar articulada, concertada, en el camino de ir formando un todo. Para ello se impone la necesidad de relacionarse con los grupos, colectivos y organizaciones del Estado Español dispuestos a discutir las condiciones actuales para la construcción del partido, centrándose en el análisis de la situación presente, las tareas concretas a desarrollar y el método de trabajo a impulsar.

 

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NOTAS

 

(1) Esto no quiere decir que haya que esperar necesariamente a que ello ocurra. Si se dan las condiciones políticas para la transición, es decir, un movimiento de masas con capacidad para derrotar militar y políticamente a la burguesía, hay que aprovecharlo, impulsando posteriormente el desarrollo de las fuerzas productivas pero con un carácter distinto que cuando dominan las relaciones de producción capitalista.

(2) El desarrollo de la producción capitalista entraña la contradicción entre el aumento de la masa de plusvalía y el descenso de la cuota de ganancia, siempre y cuando permanezcan constantes las condiciones de la producción, por el cumplimiento de la ley de caída tendencial de la cuota de ganancia.

(3) En el capitalismo los dos procesos señalados son independientes aunque interrelacionados. El producto del trabajo al adoptar la forma mercancía tienen que transmutarse dos veces. Primero, de mercancía a dinero (producción y realización de la plusvalía; y segundo, de dinero a mercancía (conversión de la plusvalía en capital).

(4) En la medida que crece cualitativamente el capital, crece cuantitativamente el trabajo asalariado empleado en la producción de plusvalía por la extensión del radio de acción del capital.

(5) La colectivización de los medios de producción no afecta solamente al carácter jurídico de la propiedad, sino al poder social del proletariado sobre la producción, eliminando el carácter privado e individual del proceso social de producción.

 

 

 

 

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