La Clase Obrera y los Pueblos Oprimidos No Necesitan Donativos

La Clase Obrera y los Pueblos Oprimidos No Necesitan Donativos,

Sino Conciencia Para Hacer La Revolución

Con la llegada del período navideño, el rostro depredador y sanguinario del imperialismo se dulcifica. Desde la TV, radio y prensa se bombadea con contínuos spots publicitarios con el propósito de recaudar fondos para distintos fines benéficos a favor de personas, colectivos y pueblos en situaciones económicas extremas. Muchas ONG`s aprovechan la ocasión para lanzar, a través de personajes famosos, mensajes con el objetivo de convercernos para que apoyemos económicamente alguna causa de las que promocionan y por las cuales reciben dinero del Estado y organizaciones internacionales. Es la cara amable de la sociedad capitalista que trata de tapar sus vergüenzas ocultando sus desastrozas consecuencias para las amplias masas de explotados de todo el planeta, por un régimen de producción basado en la explotación de la fuerza de trabajo y el beneficio privado.

Ese conclomerado variopinto de ONG`s invade la escena nacional e internacional financiados de una u otra manera por distintas administraciones para impulsar estas campañas propagandísticas. La mayoría de estas ONG´s se presentan ante la opinión pública como los nuevos apóstoles de los “derechos humanos” y los garantes del cumplimiento del “derecho internacional” dándo cobertura ideológica a una suerte de capitalismo amable o en el mejor de los casos denunciando las consecuencias de unas “malas prácticas” y la falta de “ética” de ciertas empresas transnacionales en el llamado tercer mundo, pero sin poner en cuestión el régimen de producción capitalista y sus instituciones. Nos cuentan hipócritamente que es un sistema democrático, con sus fallos, pero donde todos los problemas sociales tienen solución por medio del diálogo y la concertación social. A nivel internacional mediante la intervención de las instituciones internacionales, garante de la libertad, la estabilidad y el respeto a los “derechos humanos”, que en realidad no es más que el respeto a los intereses de las grandes potencias y a las leyes del capitalismo internacional. Nos machacan contínuamente con el discurso de que la soberanía popular reside en el pueblo, y que el Estado, la ONU, la UE, y demás organismos internacionales están al servicio de las necesidades de los pueblos, resolviendo los conflictos que se presentan.

Sin embargo, la realidad es muy distinta a los que nos quieren hacer ver, pues este sistema tiene dos caras opuestas: la que dicen las leyes, amables y benevolentes con los capitalistas y sus defensores, y la cruda realidad, áspera e implacable con los asalariados.

SAHARA OCCIDENTAL

El del Sáhara sigue siendo un conflicto que dura ya más de 40 años, desde 1963 está incluido en la agenda de la ONU para su descolonización. Pero es desde el año 1975 que, con el beneplácido y la complicidad del Estado Español como antigua potencia colonizadora, los saharaui viven bajo la ocupación del Estado marroquí, al igual que el pueblo palestino con el Estado israelí. Una  población de 200.000 personas se vio forzada a huir para salvar sus vidas y a organizarse en campamentos en plena Hamada argelina, en torno a Tinduf, en muy duras condiciones, dependiendo de la ayuda internacional para subsistir.

La dictadura marroquí ejerce una represión sin tregua contra el pueblo saharaui que lucha por la recuperación del territorio usurpado. Un ejemplo representativo de esta realidad es la construcción, con ayuda de Israel y Arabia Saudita, de los muros fortificados a lo largo de más de 2.700 Kms, sembrados de campos minados, que encierra todo el territorio “útil” para Marruecos, como son los yacimientos de fosfatos y el rico banco pesquero atlantico, vigilado todo ello por más de 125.000 soldados, armados y entrenados por las potencias “democráticas”, haciendo del pueblo saharaui un prisionero en su propia casa.

El pasado mes noviembre, lo que pretendía ser una acción de lucha pacífica y llamada de atención a la comunidad internacional (el campamento montado en las afueras de El Aaiun), la Administración marroquí lo convirtió en un infierno, arrasando con todo y produciendo detenciones, encarcelaciones y apaleamiento a cientos de personas, incluidas niños, mujeres y ancianos.

No solo la ONU, a pesar de contar en el territorio con una misión militar desde 1991 (la MINURSO), ha sido testigo mudo de esta barbarie, sino también la UE y los EE.UU. ya que sus respectivas burguesías tienen numerosos intereses económicos y geoestratégicos con la dictadura marroquí. La burguesía española también tiene estrechos intereses con el Estado marroquí, es un aliado estratégico en el norte de África para la penetración del capital español en este continente y la salvaguarda de sus posiciones geoestratégicas en la escena internacional mediante el control militar del Mediterráneo a través del Estecho de Gibraltar.

El pueblo saharaui, como ocurre con otros pueblos, sigue siendo salvajemente oprimido por el imperialismo, saqueado por el capitalismo internacional que se reparten sus recursos, relegando a la población a la miseria, el hambre, la emigración o la muerte.

HAITÍ

Es otro ejemplo dramático. Desde el siglo XVIII demostró su rebeldía convirtiéndose en el primer país americano que se liberó de la esclavitud a que le tenía sometido el colonialismo francés. Pero el pueblo haitiano está siendo nuevamente colonizado. Con la excusa de hacer frente al desastre sísmico del pasado año, desembarcan en la sufrida isla caribeña los nuevos quijotes de la ONU con sus cascos azules, los de la OTAN con los marines gringos a la cabeza, y todo un enjambre de ONG´s, que como fieles escuderos, tienen la humanitaria tarea de restañar las heridas que las políticas criminales de sus respectivos gobiernos han ido infligiendo a la población durante décadas.

Recordemos que una misión militar de la ONU (MINUSTAH) está presente en Haití desde junio de 2004, después que el presidente Aristide tuviera que huir del país y exiliarse finalmente en Sudáfrica, tras un golpe de estado apoyado por Estados Unidos. El 12 de enero 2010 un terremoto de magnitud 7,3 en la escala de Richter asoló el país y en octubre de 2010 aparece la epidemia de cólera.

Si de verdad la comunidad internacional quisiera acabar con la enfermedad, el hambre y la muerte que asola al país ¿dónde están los 1500 millones de dólares que EEUU se comprometió a donar para la reconstrucción del país en el mes de Abril? ¿dónde están los 1600 millones de dólares que en ese mismo mes la UE prometió? Obviamente en los bancos a la espera de que los países invasores se pongan de acuerdo para ver qué tajada del botín se llevan cada uno de ellos. EEUU quiere asumir el control total sobre la nación, y la UE no acepta este dominio o monopolio sobre un terreno de alto potencial energético, ya que en las aguas territoriales de Haití se han descubierto grandes bolsas de petróleo; de otra parte, la cercanía de Haití con también es determinante en los intereses estratégicos para lograr el dominios de aquellos países sobre la nación y posterior región caribeña.

Mientras la comunidad internacional discute sobre el reparto del botin, surge de pronto una epidemia de cólera -ocasionada por cascos azules de la ONU- que consigue propagarse de manera incontrolada por todo el país debido a las pésimas condiciones higiénicas que sufre la población. Una enfermedad que hacía más de un siglo estaba erradicada y que hoy asola al país por la imprudencia cometida por los que se autoproclaman defensores de los derechos humanos, el orden y la democracia.

El cólera es una enfermedad que puede curarse con un tratamiento tan simple y barato como un resfriado, ya que sólo hace falta la hidratración del enfermo y cuidando la pureza del agua potable. Sin embargo, arroja un balance de 3000 muertos y más de 100.000 afectados sufriendo las malas condiciones higiénicas y la falta de alimentos. Abandonados a su suerte, perecen cientos de personas diariamente.

No podemos olvidar que Cuba y Venezuela son los países que están haciendo los mayores esfuerzos para frenar la propagación de la epidemia de cólera, con envío de más efectivos médicos, que se incorporan a la Brigada Médica Cubana presente desde el terremoto, junto a equipos y material hospitalario y el suministro de petróleo para la población, aspectos que las agencias de noticias del mundo libre silencian a la opinión pública internacional.

A doce meses del devastador terremoto, el pueblo haitiano pierden cada vez más la esperanza de ver mejorar sus condiciones de vida en los campamentos improvisados y en otros espacios vulnerables donde habitan a lo largo del territorio nacional. La comisión para la reconstrucción sigue parada, a pesar de que la sociedad civil haitiana, incluidos los grupos de desplazados, vienen planteando como prioridad la urgente protección de los derechos fundamentales de la población, principalmente el derecho a tener una vivienda digna y segura. Sin embargo, los dirigentes de la comunidad internacional dan prioridad a la celebración de elecciones como única vía para aumentar la supuesta estabilidad política y crear las condiciones necesarias para la reconstrucción del país. Los trabajadores sienten que la presencia extranjera toma la forma de un nuevo colonialismo. Por ello reivindican la soberanía nacional y la expulsión de los militares extranjeros, extendiéndose su rechazo a las ONG con la consigna: FUERA LA MINUSTAH, FUERA PRÉVAL Y EL CÓLERA.

CRISIS, DESTRUCCIÓN Y MUERTE PARA LA POBLACIÓN OBRERA

La destrucción y muerte recorre el mundo, como los jinetes de la apocalipsis, a caballo de la religión, la explotación y la exclusión social sembrando las desigualdades sociales entre pueblos, clases y géneros con fuerte incidencia entre las poblaciones más empobrecidas. Entre 1998 y 2000 ochocientos cuarenta millones de personas malvivían desnutridas en el mundo. Las siguientes cifras son aterradoras, aunque no menos ciertas: Treinta y cinco millones de personas mueren cada año, 6 millones de niños menores de cinco años mueren al año, y un largo etc.. En Europa, alrededor de 80 millones de personas viven en el umbral de la pobreza, sin condiciones mínimas para vivir. En España más de 8 millones de personas son pobres, de las cuales más de un millón y medio viven en la pobresa severa con alto riesgo de exclusión social.

La crisis económica invade al mundo capitalista, dejando a millones de trabajadores en el paro y a millones de familias sin casa que con tanto sacrificio están pagando. En la Unión europea hay más de 23 millones de parados sin empleo para poder alimentar dignamente a sus familias. En España cerca de 5 millones de personas engordan las filas del paro, mientras los empresarios de los distintos países y sectores económicos, unos más que otros, se reparten los beneficios extraídos de la explotación de la fuerza de trabajo asalariada.

No hay ni un solo país donde la represión no se utilice con mano de hierro contra las masas empobrecidas que se levantan con desdén e ira contra los abusos indiscriminados y las miserables condiciones de vida y trabajo a las que le somete el régimen capitalista de producción. Muchos trabajadores comprometidos con la lucha obrera son despedidos por no resignarse a ser tratado como despojos. Muchos compañeros, hombres y mujeres, obreros y estudiantes, jóvenes y mayores salen a la calle para manifestarse contra la agresión capitalista son aporreados salvajemente por la policia al servicio del capital. Los trabajadores no podemos colaborar con los propósitos de los capitalistas, permandecer impasibles ante la actual situación. No podemos seguir las pautas de comportamiento que salen de las lujosas oficinas de los brockers financieros, grandes empresarios y apologistas del sistema que nos condena de por vida a la miseria y muerte mientras se reactivan sus negocios. Está claro que este sistema no tiene futuro, no es perdurable en el tiempo pues no está capacitado para garantizar ni siquiera los más elementales condiciones de vida y trabajo a la clase obrera mundial, verdadera creadora de la riqueza.

Los trabajadores debemos tomar conciencia de organizarnos al margen de las instituciones del sistema, al margen de las organizaciones políticas y sindicales colaboracionistas con el capital. Nos interesa organizarnos de un modo independiente de las instituciones y pautas burguesas que nos dicen como tenemos que vivir y comportarnos para que todo siga igual, sin posibilidad de cambiar de raíz las relaciones de explotación. Debemos contribuir a organizarnos en organizaciones que luchen por derrotar a la burguesía como clase y a su sistema económico y político con la finalidad de construir un nuevo orden social basado en la propiedad colectiva de los medios de producción, en el control social de la producción y distribución de la riqueza, en la apropiación social de la naturaleza. Para ello, es necesario, en primer lugar, construir un partido que represente los intereses inmediatos y estratégicos de la clase obrera. Un partido que tenga por finalidad organizar a los explotados para la revolución socialista.

PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES Y PUEBLOS OPRIMIDOS, UNÁMONOS

POR EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO

POR EL COMUNISMO

 

 

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