CCOO y UGT, Aparatos del Estado Burgués

CC.OO. y UGT, Aparatos

del Estado Burgués

(sobre la participación en el paro general del 29M)


Nuestro colectivo se posicionó con claridad sobre el paro general convocado contra la Reforma Laboral por los sindicatos CCOO y UGT. En nuestro escrito El bueno, el feo y el malo: película sobre el paro general del 29 M, defendíamos la no colaboración con estos sindicatos y el no apoyo al paro general debido al carácter profundamente anti obrero y reaccionario de dicha convocatoria disfrazada de “contestataria”.

A raíz del escrito firmado por Mario Soler Enríquez, titulado: La convocatoria de Huelga General del 29M y la necesidad de la Revolución, en el cual se apoya abiertamente y sin ambages la participación en dicho paro, por motivos que después analizaremos, desde posiciones radicalmente ajena a la de los sindicatos, nos vemos en la necesidad de entrar en el debate con el objeto de polemizar sobre la posición política defendida en dicho artículo.

El escrito aludido consta de dos partes bien diferenciadas. La primera, dedicada al análisis de los sindicatos CCOO y UGT y las motivaciones particulares que los mueve para convocar el paro general del 29M. La segunda, relativa a la argumentación que se utiliza para justificar la participación en dicha convocatoria.

Con la primera parte no mostramos discrepancias, estando de acuerdo con el análisis que se realiza, aunque considerándolo incompleto ya que falta la parte más importante de todo análisis: la relativa al tratamiento que se le tiene que dar a la contradicción que se señala muy de refilón. Para nuestro colectivo esta ausencia es el motivo principal que lleva al autor a cometer un error de bulto: la de intentar gratuitamente conciliar con el enemigo, aunque no lo pretenda de manera intencionada. Es el error teórico y político que tantas veces se le critica al centrismo por oportunista.

Eliminar de la investigación el proceso de constitución de la síntesis para centrarse exclusivamente en el proceso analítico es el error teórico más común de la política oportunista, pues se hurta de la reflexión la condición material para la producción del conocimiento y la toma de posición política desde una perspectiva materialista y de clase. Sin ello, el análisis se convierte en una formalidad intelectual hueca, muy bonita en algunos casos pero siempre pastelosa, es decir, despojada del contenido de clase que debe caracterizar a la actividad comunista. Esto en el mejor de los casos, pues en el peor induce a errores que en ocasiones pueden ser graves ya que afectan a cuestiones de principios, como es el caso que nos ocupa: hablamos de la posición que se debe adoptar en la lucha contra el colaboracionismo y el reformismo-revisionismo, que en ningún caso puede ser titubeante o timorata.

El proceso que sigue el pensamiento para producir el conocimiento consta de dos partes bien diferenciadas, aunque interrelacionadas. Tiene su arranque en el proceso analítico, que consiste en la descomposición de la realidad que se quiere conocer en sus distintos elementos simples para examinarlos uno a uno y en su relación. Finaliza con la síntesis, que consiste en el proceso inverso, es decir, en recomponer la realidad pensada pero ya como una totalidad rica de múltiples determinaciones y relaciones. Marx lo describe en el método de la economía política como la unidad de lo múltiple. El concepto elaborado nos indica que los elementos simples de la totalidad actúan de acuerdo a dicha totalidad y no al revés como se puede pensar, de tal forma que el pensamiento tiene que conocer la totalidad para comprender el funcionamiento de sus elementos.

El análisis de CCOO y UGT como estructuras organizadas a través de su línea política y su actividad práctica nos aporta los siguientes elementos, entre otros:

·         Son estructuras que aceptan y acatan el sistema capitalista como organización social al servicio de toda la sociedad.

·      Son estructuras que dirigen su acción fundamental a colaborar con la patronal y el Estado para el desarrollo de la economía capitalista.

·         Son estructuras que dedican su actividad a servir de intermediario para la compra y venta de la fuerza de trabajo asalariada.

·         Son estructuras especializadas en desorientar y engañar a la clase obrera para ocultar sus caracteres de clase burgués a través del impulso de acciones “reivindicativas” para lavar sus imágenes.

·         Son estructuras que cobran un tributo de sus interlocutores por sus “trabajos” realizado, tanto a los trabajadores, la patronal como al Estado.

·         Son estructuras que gestionan empresas de titularidad privada para que les reporte beneficios privados.

Esta descomposición de la realidad representada en sus elementos simples interrelacionados nos lleva a la recomposición de la realidad, a la formación del concepto: CCOO y UGT son estructuras sindicales con una base social obrera pero integrados en los aparatos del Estado a través del servicio que prestan al régimen capitalista de producción. Su finalidad es sustituir la lucha de clases por la colaboración de clases para que siga reproduciéndose las condiciones del capital. El aspecto más importante del concepto es que a estas estructuras no se les pueden cambiar o transformar porque forman parte de la estructura capitalista, como un apéndice más de la totalidad. La única manera de combatir a estos sindicatos integracionistas es aplicando una política que tienda a su aislamiento social y destrucción política, de igual manera que con el Estado burgués, la totalidad social, a través de la revolución socialista y la creación de nuevas relaciones sociales de producción que tengan por finalidad la eliminación de las clases sociales.

El concepto de lo que queremos conocer es necesario pero no suficiente para aplicar una línea de actuación, puesto que para ello es imprescindible transformar la correlación de fuerzas del momento actual, favorable a la burguesía y sus agentes en el seno de la clase obrera: la política revisionista y oportunista y el sindicalismo integracionista. A este respecto, para completar el proceso de investigación de los sindicatos, es necesario preguntarnos durante el proceso analítico qué contradicciones aparecen, y cuál de ella tiene el carácter de principal y, sobre todo, qué tratamiento hay que darle en el contexto de la movilización impulsada por el aparato sindicalista y apoyada por las fuerzas reformistas y revisionistas. A nuestro entender esto constituye el verdadero meollo de la problemática que tenemos que abordar siguiendo la metodología marxista. Preguntarse correctamente lo que hay que resolver es el punto de partida de la investigación científica, lo cual no se puede obviar por salir del paso apresuradamente, pues es el camino más corto para caer en las redes de la ideología burguesa en cómo afrontar el problema y cómo resolverlo desde la perspectiva de la política comunista, de la teoría marxista.

Otro error de la política oportunista, que Mario Soler comete, es no tener en cuenta la realidad concreta en la toma de posición política, es decir, no tener presente la fuerza con que se cuenta a la hora de afrontar la realidad con la que nos tenemos que batir. Ello es importante porque determina la táctica que se va a emplear, esto es, la acción política a impulsar y desarrollar con el propósito de modificar la correlación de fuerza. Para comprender lo que decimos vamos a recurrir a un ejemplo que consideramos clarificador ¿Cuál debe ser la posición política de las fuerzas revolucionarias ante las distintas consultas electorales impulsada por los aparatos del Estado burgués? Sin duda, va a depender de la correlación de fuerzas de la situación concreta en que se va a desarrollar la acción. Si hablamos, por poner un ejemplo reciente, de las últimas elecciones generales, lo correcto es el boicot puesto que de lo que se trata no es de medir las fuerzas, sino de deslegitimar el poder de clase de la burguesía, legitimación que recibe de la “participación popular” en las urnas. Participar en la actual correlación de fuerza sería legitimar el poder dominador de la burguesía mediante el pacto social que se acuerda entre las organizaciones participantes alejando de la escena política la acción colectiva del proletariado contra el régimen capitalista de producción. Por tanto, participar en las actuales circunstancias en el circo electoral es contribuir a desarmar ideológica y políticamente al proletariado, ya que se crean falsas expectativas e ilusiones de que por medio de los mecanismos burgueses se fortalece una vía para la transición pacífica al socialismo, como así cree y asegura el revisionismo y el oportunismo en su propaganda política y en su acción de masas.

Esto mismo es lo que ocurre con las convocatorias “populares” del sindicalismo integracionista, cuyo objetivo es reforzar el poder político de estos aparatos en el seno de la clase obrera en contra de la línea revolucionaria que se debate en su seno con más o menos fortuna. Hay que tener presente con qué fuerza contamos para participar activamente en las movilizaciones del sindicalismo y del revisionismo. Con qué fuerza contamos para modificar el rumbo de la movilización. Recordemos que la convocatoria de huelga no ha sido ni debatida por los trabajadores, así como sus condiciones, ni sus objetivos políticos, más allá de la parafernalia mediática “reivindicativa” con la que se disfraza.

¿Qué tratamiento tenemos que darle a la contradicción reacción/revolución encarnado entre el reformismo-revisionismo y el marxismo? ¿Qué tratamiento tenemos que darle a la contradicción masas/vanguardia en el contexto de la movilización impulsada por el sindicalismo integracionista, secundado servilmente por el reformismo/revisionismo? No hay que olvidar que todo ello se da en el contexto de la actual correlación de fuerzas entre las fuerzas reaccionarias y las fuerzas revolucionarias, claramente a favor de las primeras, lo cual impide siquiera una mínima influencia de las fuerzas revolucionarias en su relación con la clase obrera. Su participación, en la actual situación política, lo que hace es reforzar a la parte que hay que combatir y contrarrestar.

Mario Soler utiliza el argumento de la dureza de la propia Reforma (agresión brutal, en palabras del autor) y, sobre todo, el de no ser tachado de esquiroles para secundar la huelga. A nuestro entender esta argumentación es muy débil, ya que está preñada de prejuicio pequeño burgués sin ninguna base política. Las actuaciones de los comunistas no pueden estar supeditadas a opiniones subjetivas o morales, sino a la conveniencia política y necesidad de la situación en que se desarrolla. Nuestra labor, en todo momento, es luchar contra la burguesía, el revisionismo y el sindicalismo integracionista desde la perspectiva de la acumulación de fuerzas revolucionarias y el desprestigio, desapego y derrota de las fuerzas reaccionarias que dominan política e ideológicamente al proletariado. No podemos motivar nuestra actuación a las acciones que realizan dichas fuerzas dentro de los cauces que ellos mismos determinan, tirando del carro del contenido y finalidad de sus intenciones e intereses.

Participar en sus acciones no es la única solución, pues hay otras más adecuadas. Nosotros, como lo hemos manifestado, no hemos participado en el paro, aunque hemos denunciando de una manera clara los motivos y cuál es la labor de los comunistas a nivel general y en la situación concreta, porque de otra manera embellecemos la actuación de nuestros enemigos de clase y su posición política al no ofrecer una alternativa radicalmente opuesta. La propuesta a su movilización en las actuales circunstancias no es participar, sino trabajar por la creación de las condiciones de la construcción del partido, lo que implica, entre otros aspectos, la elaboración de una línea sindical adecuada a los niveles de conciencia de las masas explotadas, que represente los intereses de la clase obrera desde la perspectiva de la revolución proletaria. El camino de la construcción del partido está jalonado lógicamente de muchos obstáculos, que pueden llevar a errores, aunque también, por la ley de la lucha de los contrarios, con el análisis y la crítica, a su superación. Es simplemente la lucha de clases.