El Estado de Israel Asesina, El pueblo Palestino Resiste

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El Estado de Israel Asesina,

El Pueblo Palestino Resiste

 

Desde el año 1948 el estado de Israel combate frontalmente a los palestinos, negándoles el derecho a existir como pueblo, prosiguiendo su política de anexión sobre su territorio. Cada cierto tiempo Israel desencadena una ofensiva militar con cualquier excusa para demostrar, cual mafioso barriobajero, quien manda en la zona, quien es el principal guardián de los intereses imperialistas en Oriente Medio. Los asentamientos de colonos israelíes, la construcción del muro de la vergüenza, los hostigamientos, la demolición de casas, los continuos controles e incursiones militares, actúan como instrumento de ocupación para hacer la vida imposible y conseguir expulsar a la población palestina y apoderarse de que queda de sus tierras. De lo que fuera Palestina, sólo se mantienen a duras penas pequeños islotes diseminados como Gaza, Ramallah, Hebrón, Nablus o Jenin, y rodeados de colonias israelíes. Es la expresión más palpable de cómo un estado se impone a un pueblo a costa de someterlo, de arrebatarle su derecho a existir, como igualmente ocurre con la burguesía que niega por la fuerza la existencia libre de la clase obrera a través de la explotación económica y la opresión política a que la somete.

El estado de Israel justifica su ofensiva militar y económica en que son atacados por grupos terroristas palestinos y por tanto tienen que defenderse, cuando en realidad son ellos los que utilizan el terrorismo de estado, con su poderoso ejército (el Tsahal), para aplastar la tenaz resistencia que le ofrece todo un pueblo contra la ocupación. El Estado de Israel intenta manipular la historia, haciéndose pasar por víctima, recordándonos insistentemente el horror del holocausto, pero esta pone al descubierto que fueron ellos los que ocuparon Palestina, y que en 1948, con el beneplácito de la ONU, proclamaron la creación de un Estado judío, que se llamaría Estado de Israel.

Los intereses capitalistas internacionales no son neutrales, toman posición ante el conflicto apoyando decidida o moderadamente a Israel. Los ejemplos de EE.UU. y la Unión Europea son significativos al respecto pues los dos bloques imperialistas mantienen intereses con Israel. Estados Unidos recibe fuertes apoyos económicos de capitalistas judíos en forma de inversiones financieras, el conocido Lobby judío, ofreciendo a cambio apoyo político, diplomático y militar a Israel, a la vez que fortalece sus mutuas relaciones comerciales, como igualmente hace la Unión Europea para favorecer también sus intereses en la zona y en el mundo.

El Estado de Israel no solo es una amenaza para los palestinos, sino también para todas las personas que desean vivir en paz. El Estado de Israel no solo asesina impunemente al pueblo palestino, sino que también liquida el legítimo derecho a permanecer en su tierra, derecho que la burguesía internacional tanto pregona, pero pisotea cuando no coincide con sus intereses imperialistas.

Como trabajadores debemos condenar tanto al Estado de Israel como a los otros estados que lo apoyan por las prácticas expan-Sionistas y capitalistas de querer someter a los trabajadores al imperio de las relaciones capitalistas, en donde la opresión política, la explotación económica y la guerra de rapiña constituyen su ley suprema por encima de cualquier otra.

Los comunistas entendemos que la lucha por la liberación nacional tiene que ir unida a la lucha por la liberación de la clase obrera del yugo de las relaciones capitalistas de producción, es decir, por la construcción de una sociedad donde no exista la explotación económica y la opresión política y por tanto desaparezcan las clases sociales: el comunismo.

¡SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡ VIVA LA REVOLUCIÓN PROLETARIA!

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Tras el 14-N, Las Tareas del Momento Actual

Tras el 14-N, las tareas en el momento actual

Pasado ya el día del paro general del 14-N, la vida sigue su curso habitual: el gobierno sigue gobernando para la burguesía, ampliando sus decretos antiobreros; el Parlamento sigue legislando para la burguesía, desgranando nuevas leyes antiobreras y los sindicatos se retiran a sus cuarteles de invierno a preparar nuevas movilizaciones impactantes mientras esperan que se les llame para algún arreglo acorde con los intereses corporativos de su cabreada clientela. 

El teatrillo que se representó el 14-N en el escenario político español, de la mano de CCOO y UGT, con el apoyo entusiasta de PSOE e IU-PCE, no va a modificar un ápice la hoja de ruta del gobierno del PP, ni las directrices que exige la Unión Europea. No les cabe la menor duda de que los promotores de estas “movilizaciones” son fieles guardianes del sistema capitalista y conscientes ejecutores del papel que tan bien saben realizar: manipular a los trabajadores con señuelos “sociales” y loas al “estado del bienestar”, para encauzar su lucha por la senda de la colaboración de clase.

Históricamente se ha demostrado que la lucha por mejorar las condiciones de existencia de la clase obrera no puede estar separada de la lucha política por eliminar las condiciones de explotación y opresión en que deben de vivir millones de trabajadores, a lo sumo esa lucha solo sirve para desgastar el empuje de los trabajadores en luchas estériles que, en el mejor de los casos, lo que se consigue hoy, mañana se pierde por el propio mecanismo del capital. Debido a que esta lucha se circunscribe a los límites del intercambio mercantil por vender a mejor precio el valor de la fuerza de trabajo, o a las condiciones económicas y sociales para su reproducción como clase explotada, desviando la lucha de los trabajadores hacia senderos ajenos con su liberación como clase. Por eso, la política que no contemple la superación de las relaciones capitalistas de producción, en la perspectiva del construir el socialismo, como paso necesario para la eliminación de las clases sociales, juega con las barajas marcadas y las reglas del capital.

El día de paro general ha servido para poner de manifiesto con nitidez cinco aspectos generales:

·         La consistencia y fuerza que la burguesía demuestra en la defensa de su sistema, de sus intereses de clase, a pesar de los años de crisis, para seguir imponiendo una mayor degradación de las condiciones de existencia a la clase obrera.

·         El naturaleza represiva de la policía, como arma al servicio de la burguesía para defender su legalidad ante cualquier movilización.

·     El carácter reaccionario de los sindicatos CCOO y UGT, que junto a PSOE e IU-PCE, como devotos defensores del régimen democrático-burgués, impulsan el apoyo al sistema capitalista, ocultando bajo palabrería “progresista”,  el aumento del grado de explotación y opresión de la clase obrera,

·       El papel del revisionismo y el oportunismo, con el PCPE a la cabeza, al ampararse en el bajo nivel de conciencia de las masas para justificar su falta de principios revolucionarios, acomodándose a la situación,  reclamando el restablecimiento de unos “derechos” perdidos.

·         La debilidad de la línea política revolucionaria, que todavía no está capacitada para articular un proyecto colectivo que engarce los intereses de la clase obrera con la derrota de la burguesía.

Por ello, el conjunto de tareas que tienen que desarrollar en el momento actual los diversos colectivos y organizaciones comunistas debe estar situado en la construcción del partido, centrada en el fortalecimiento teórico y político de los destacamentos de vanguardia, aunque sin olvidar su relación con las masas a través de la agitación política.

Podemos decir que hay más elementos para sentirse optimista en cuanto a que se detecta, entre los distintos colectivos comunistas, un tímido avance ideológico de las posiciones revolucionarias en lucha contra el revisionismo y el oportunismo. Es manifiesto que se están dando pasos favorables entre algunos colectivos hacia enfoques marxistas en oposición a los democrático-burgueses, que hay que ir fortaleciendo para que vaya tomando cuerpo colectivo  mediante la lucha de las dos líneas, en lo ideológico, y la unidad de acción, en lo político.

Hasta ahora, lo dominante entre los distintos colectivos era que cada cual actúa por su cuenta, propio de la fase de fragmentación y dispersión en que se encuentra el movimiento comunista español, fruto de la escasa formación teórica marxista y la influencia política revisionista, que lastra la formación, la consolidación y desarrollo de un proyecto colectivo comunista. Pensamos que ha llegado el momento de luchar por superar esta perniciosa tendencia, pues el impacto de la crisis económica capitalista está aportando elementos que favorecen una subjetividad positiva hacia el marxismo y la revolución proletaria en oposición al pesimismo social y la imposibilidad del comunismo, caldo de cultivo para el desarrollo del revisionismo y el oportunismo.

Debemos centrarnos tanto en favorecer el desarrollo interno de los distintos colectivos como impulsar el proceso de confluencia entre ellos mediante el fortalecimiento teórico, la lucha ideológica y la unidad de acción política.

Por fortalecimiento teórico entendemos la articulación de tres tareas relacionadas con la teoría marxista:

1) Profundizar el conocimiento general del marxismo, que ha estado y está muy descuidado.

2) Desarrollo teórico, relacionado con las contradicciones que aparecen al encarar la construcción de partido.

3) La lucha continuada contra el revisionismo y el oportunismo a través de la elaboración crítica de los temas relacionado con la lucha de clases. Esta tarea debe desarrollarse en el propio seno de los distintos colectivos, estimulando también el impulso a través del intercambio de experiencias.

Los distintos procesos de formación teórica debe ir acompañado de otro proceso de reagrupamiento político, centrado en la lucha de dos líneas como instrumento para crear las condiciones de la unidad de acción.

Para conseguir este objetivo se debe trabajar por crear un comité que agrupe a los distintos colectivos que podría ir dirigido a preparar una futura Conferencia sobre la construcción del partido en la actual etapa histórica.

Por último, también debemos contemplar la agitación política, con el objetivo del acercamiento a las masas a través de la crítica sistemática a los acontecimientos políticos y sociales relacionados con la necesidad de la revolución proletaria. Para ello, se podría ir pensando seriamente cómo articular las distintas elaboraciones en un medio común.

 

 

A Propósito del 14-N

A Propósito del 14-N

Los verdaderos motivos del paro general

Desde hace cierto tiempo, en la medida en que ha ido agravándose la crisis económica y consiguientemente empeorando las condiciones de existencia de la clase obrera, han proliferando tanto las luchas, como diversificando sus formas. Una de estas, toma cuerpo cada cierto tiempo, convirtiéndose en la “estrella” del momento para los sindicatos convocantes: la Huelga General, como respuesta ante las políticas neo-liberales que está imponiendo la Troika (Unión Europea, BCE y FMI).

Atendiendo a la propuesta del comité ejecutivo de la CES (Confederación Europea de Sindicatos) de convocar una Euro huelga, CCOO y UGT llaman a una nueva huelga general para el próximo 14 de noviembre, a la que se han incorporado CGT, USO, Stes-Intersindical y otros. Una jornada de Acción y solidaridad que coincida con el paro en Portugal y Grecia y a la que se sumarían otros países europeos, con la intención principal de luchar contra el desmantelamiento del Estado del Bienestar, en oposición a las políticas de austeridad presupuestaria para controlar el gasto público de los distintos Estados socios de la Unión Europea.

Ante dicha convocatoria, nos llama la atención, en primer lugar, dos aspectos que consideramos necesario reflexionar sobre ello desde la posición de los intereses generales e históricos de la clase obrera.

El primer aspecto es el relacionado con el concepto de huelga general, que los convocantes, sobre todo los sindicatos CCOO y UGT, conciben como un mero instrumento de presión, un resorte que ellos manejan a su antojo e intereses, sirviéndose de la clase obrera para obligar a la patronal y al gobierno de turno a establecer una negociación y llegar a acuerdos que concilien los intereses de asalariados y empresarios, que se encuentran en estos momentos desajustados por la crisis económica. La alternativa económica radical que dichas organizaciones defienden es, como no  puede ser de otra forma, una oposición leal dentro del marco de la lucha económica y en la estructura del sistema capitalista a la política dominante de la Unión Europea.

A grandes rasgos, supone una línea de actuación económica impulsada desde el Estado y consensuada entre los trabajadores y empresarios para la reactivación económica, donde se combine tanto el control del gasto público con la contención de los costes de producción como vía para salir del atolladero en que se encuentra la economía nacional. Es decir, una política que no cuestione las condiciones de explotación del capital, sino a los efectos de dichas condiciones, ocultando el carácter reaccionario y explotador del capital, así como impedir la función histórica que tiene que jugar la clase obrera de revolucionar las relaciones capitalistas de producción, asignándole el papel de mera comparsa y colaborador necesario que sólo puede aspirar a mejorar sus condiciones de vida y de trabajo en épocas de bonanzas, en el contexto del sistema capitalista.

La huelga general ha sido tradicionalmente una de las formas de lucha más “potente” con la que cuenta el movimiento obrero, es una acción de lucha de gran envergadura, para lo cual es necesario preparar las condiciones políticas, ideológicas y organizativas precisas, en donde la clase obrera tiene que jugar un papel decisivo en la preparación, desarrollo y conclusión, pues es sobre sus espaldas donde va a recaer el éxito o el fracaso de dicha lucha, más relacionado a unos objetivos políticos que traten de modificar la situación política a sus intereses de clase. Debería contribuir a elevar el nivel de conciencia general de la clase obrera y la experiencia de lucha de los trabajadores en general, desvelándose el carácter reaccionario de los aparatos del Estado, la legalidad en que se cimenta el dominio de la burguesía y el papel consciente de los sindicatos colaboradores del sistema capitalista. Y esto no puede ocurrir tal como están planteados estos paros, pero sobre todo por la fuerza con que cuenta la línea revolucionaria en estos momentos. Por ello sería más exacto llamar esta movilización burocrática como Paro General de un día.

El segundo aspecto es el relativo a la realización y desarrollo del paro, concebido como un día de “presión” en torno a la salvaguardia del llamado Estado del Bienestar. Ello conlleva un control férreo de la lucha para que no se salga de los cauces “constitucionales” y del respeto a la legalidad burguesa, incluido la preservación de los servicios mínimos que garanticen el derecho de los ciudadanos a la “libre voluntad de trabajar y circular”. Con la convocatoria del paro general, se refuerza la creencia de que los sindicatos con sus políticas encarnan el remedio a los problemas que tiene planteada la clase obrera.

Ese remedio que se concreta en lo económico-ideológico en la defensa del Estado del Bienestar, y en lo político-jurídico en el del Estado Constitucional, no es más que una versión del apoyo al sistema de explotación y opresión capitalista bajo una fachada social y democrática que tiende a un mejor reparto de la riqueza creada, pero según el criterio de la legitimidad de los intereses del capital y del trabajo asalariado que permita ocultar la existencia de la lucha de clases. Ese Estado del Bienestar no es más que la cara amable en que se sintetiza la existencia de las relaciones capitalistas de explotación, en supuesta oposición al Estado omnipotente, al Estado que existe para contribuir a reproducir las condiciones de producción del capital por métodos “democráticos”, con buenas maneras, o bien dictatoriales, venido el caso. El Estado del Bienestar, como gusta de llamar los reformistas y revisionistas-oportunistas de medio pelo, es un escenario adecuado y transitorio a los requisitos del capitalismo desarrollado, que necesita de una fuerza de trabajo razonable, realista y formada, con cierto poder adquisitivo para contribuir a la formación de la plusvalía y su realización en capital para que no se entorpezca el ciclo de la reproducción a escala ampliada del capital. En los periodos de expansión del capital, ésta forma que adopta las relaciones capitalistas de producción es la más adecuada para los propósitos e intereses de la burguesía, que lo “aparca” en los periodos de crisis económica, sustituyéndolo su otra condición, la del Estado de los recortes y la austeridad.

El revisionismo, como siempre, al socaire del movimiento espontáneo de las masas

No menos importante es analizar el papel del revisionismo en la participación de dicho proceso, como ha ocurrido en otras ocasiones, actuando como muleta a las movilizaciones de los sindicatos integracionistas. El apoyo incondicional del revisionismo y el oportunismo al día de paro pone de manifiesto con una claridad meridiana, para el que lo quiera ver, la verdadera naturaleza política y el modo de ser de esta corriente desviacionista, que llegado el caso se pone de parte de la burguesía frente a los obreros en la lucha abierta por la resolución de sus contradicciones de clase, como así ha ido ocurriendo históricamente y en Nepal recientemente.

El revisionismo basa su actuación política en una concepción errónea de lo que es el socialismo (tanto en cuanto a su formulación teórica-histórica como en el proceso y la forma específica de la toma del poder político por el proletariado como condición necesaria para la construcción de las relaciones de producción socialista) que harto de revisarlo lo comprime a la única idea del desarrollo de las fuerzas productivas y al cambio jurídico de la propiedad de los medios de producción, otorgando al proletariado el papel de mero ejecutor de las directrices del partido como ente burocrático separado de la organización política de la clase.

Dicha concepción ideológica se proyecta sobre la realidad social en un doble sentido: como línea política y como línea de masas como aspectos separados y sin ninguna aparente articulación. En el primero, elaborando medidas y consignas políticas dependiendo de una realidad deformada y ajustada a la subjetividad de sus intereses políticos, marcado por el tiempo electoral, es decir, sujeto al nivel de conciencia de las masas y de su movimiento espontáneo. En el segundo aspecto, siguiendo literalmente el movimiento que le marca las masas con la pretendida finalidad de dirigirlas por decreto-ley del “partido revolucionario” representativo de la clase obrera. Estos dos condicionamientos actúan necesariamente interrelacionados, convirtiendo la práctica política revisionista en un círculo vicioso que no encuentra otra salida que la inserción en el propio movimiento ciego y sin control. Por eso, se agarran al movimiento espontáneo como si éste fuera el barómetro preciso que mide la intensidad del enfrentamiento de las clases en cuestión, sin percatarse que la tendencia de ese movimiento de las masas explotadas viene condicionado, fundamentalmente, por la influencia de los intereses económicos de la clase obrera, es decir, por la influencia de la tasa de ganancia que actúa como un mecanismo objetivo en las condiciones de existencia de las masas, empeorándose en los momentos que cae la cuota de plusvalía, y “relajándose” en los momentos que se mantiene estable o sube.

El comportamiento de la línea revolucionaria

El cometido de las organizaciones que se posicionan en el campo del marxismo tiene que ser el de denunciar las maniobras políticas de los convocantes del paro general, esclarecer las verdaderas razones del “día de lucha”, además de reflexionar sobre cómo intervenir para tener un fortalecimiento político de acuerdo a las fuerzas reales con que cuenta en la actual situación política. Lo primero ya lo hemos cumplido con este escrito, ahora nos queda abordar las condiciones políticas para cumplir con las tareas de la empresa más difícil.

Nuestra participación en este paro no debe estar situada en el apoyo a la convocatoria, pues ello implica el apoyo a la línea contrarrevolucionaria, a la línea colaboradora con la burguesía. Tampoco puede estar situada en el seno del movimiento de las masas, aunque ello no implica que no se pueda realizar acciones de propaganda situada en su nivel de conciencia. Para nosotros, la actividad de los comunistas debe estar situada en estos momentos en el debate ideológico de la vanguardia teórica, en el seno de los destacamentos de apoyo a la revolución proletaria. Esto es completamente necesario puesto que estamos librando una batalla en el terreno ideológico y político de cómo crear las condiciones para la construcción del partido que dirija la revolución proletaria. En concreto, tenemos que vencer las dudas que existen en algunos de estos destacamentos de apoyo al paro convocado y al movimiento espontáneo de las masas con una posición vacilante contra el reformismo y el revisionismo.

A nuestro compañeros de clase, los obreros, no le vamos a decir que no secunden el paro, pero si le vamos a decir que sepan de la mano de quién van y hacia qué meta se dirigen. A los reformistas le queremos decir que frente a los que critican la teoría marxista y la política revolucionaria por caduca e irrealizable, producto de la fantasía del pensamiento utópico, somos una amenaza a sus intereses económicos y a la forma parasitaria de vivir a costa del trabajo de la clase obrera, como sus amos capitalistas. A los revisionistas y oportunistas les decimos que no somos izquierdistas ni quiméricos, puesto que nuestra lucha va dirigida al corazón del sistema capitalista, a la construcción de una sociedad que no esté regida por la existencia de clases sociales antagónicas, ni a la explotación y opresión de una sobre la otra. A nuestros explotadores, le decimos que siempre nos encontraran enfrente preparando las condiciones de su extinción como clase.

A todos ellos les queremos manifestar que:

·         Frente a la democracia burguesa está la revolución proletaria de las masas explotadas.

·         Frente al Estado del Bienestar está el Estado Proletario como forma de construir el socialismo.

·         Frente al capitalismo está la sociedad socialista a través de la dictadura del proletariado.