La Clase Obrera Ucraniana Entre Dos Frentes Imperialistas

LA CLASE OBRERA UCRANIANA

ENTRE DOS FRENTES IMPERIALISTAS

Los obreros miraban con odio la bandera amarilla y azul de los vándalos de Petliura. Impotentes frente a aquella ola de chovinismo separatista ucraniano, tan solo se reanimaban cuando en la ciudad se introducían en cuña las unidades rojas de paso.

Así se templó el acero, N. Ostrovski, 1934

Ucrania es un país de 46 millones de habitantes, situado en la zona oriental de Europa, limítrofe con Rusia, Bielorrusia, Polonia, Eslovaquia. Hungría Rumania y Moldavia. Forma parte de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) junto con Bielorrusia y la Federación rusa desde el año 1991, fecha en que se desplomó la Unión Soviética.

Su ejército es el segundo más grande de Europa, después de Rusia, siendo la religión dominante la cristiana ortodoxa, con gran influencia entre la población. Es una República presidencialista, en donde se elige por voto directo al presidente, por cinco años, y al parlamento (Rada). Su importancia económica y geoestratégica tanto para EE.UU./U.E. y la Federación Rusa reside en que es llave de paso del petróleo y el gas ruso hacia Europa, lo que le convierte en un país codiciado para el tráfico y el negocio de la industria rusa, para el aseguramiento del fluido para bloque imperialista europeo, así como para los intereses geoestratégicos del imperialismo yanqui.

Desde 2004, año en que Víctor Yanukóvich, del Partido de las regiones, siendo primer ministro en el gobierno de Leonid Kuchma, presentó su candidatura a las presidenciales frente a Víctor Yuschenko (partido Nuestra Ucrania), su victoria, acusada de fraude, motivó una gran movilización popular conocida como la “revolución Naranja” que terminó en una alianza pro-occidental entre Víctor Yuschenko y Yulia Timoschenko (partido Batkivshchina), en 2007, las elecciones al parlamento determinaron la victoria de Yulia Timoschenko que fue elegida primer ministro, posteriormente encarcelada por corrupción y abuso de poder. En las presidenciales de 2009 Yanukóvich resulta ganador, lo que ha ido fortaleciendo el movimiento de oposición que se centra en recortarle poder frente al parlamento y en solicitar el acercamiento a la Unión Europea en detrimento de la alianza económica y estratégica con Rusia.

El acuerdo firmado recientemente con Rusia ha motivado que las fuerzas pro-occidentales manifiesten su desacuerdo sacando a las calles a las masas descontentas con el gobierno de Yanukóvich, sin ocultar que el propósito es favorecer la aproximación a la UE. Los dirigentes de la oposición centran sus reivindicaciones principales en la dimisión del presidente y en la convocatoria de nuevas elecciones generales. No ocultan que sus intenciones son las propias de cualquier movimiento político de cortes burgués: acatamiento de las reglas del juego democrático-parlamentario bajo la dirección del sistema de economía de mercado. Para ello, no dudan en estructurar y organizar un movimiento que sirva a esos intereses, que nada tienen que ver con las condiciones de vida y trabajo de las masas explotadas por los distintos sectores de la burguesía nacional, sea esta pro-rusa, pro-UE, o pro-USA. Como tampoco tiene nada que ver con los intereses estratégicos de la clase obrera y sectores explotados de Ucrania y el movimiento internacional por la emancipación del proletariado para la derrota del sistema imperialista y la construcción de la sociedad comunista

En el movimiento de protesta no se observa ninguna presencia comunista significativa, ni en su forma más rudimentaria, aún menos de forma dirigente, como puede ser la exhibición de símbolos y proclamas. Más bien predominan los grupos nacionalistas y chovinistas-fascistas. Este hecho es significativo pues de ello va a depender hacia dónde se dirija todo este multiforme movimiento que, como se puede advertir, es de mera oposición al gobierno burgués pro-ruso de Yanukóvich y de clara colaboración hacia los fines y objetivos de la Unión Europea y los EE.UU.

¿Dónde están representados los intereses de la clase obrera ucraniana, tanto desde el punto de vista inmediato como estratégico? En ninguna parte, pues para que así fuera el proletariado tendría que constituirse ideológica y políticamente de forma independiente de los intereses de las distintas fracciones de la burguesía ucraniana. Sin este requisito no puede hablarse de un movimiento de masas genuinamente proletario, sino simplemente “popular”, cajón de sastre en donde cabe cualquier ideología y política, que es utilizado hábilmente para captar adeptos en rio revuelto. En segundo lugar tiene que estar dirigido por una política revolucionaria que exponga claramente los medios y fines de la lucha, que no pueden ser otros que favorecer dicha independencia de clase en la dirección de ir preparando las condiciones para la revolución proletaria, enemiga declarada tanto de la burguesía nacional como de los distintos imperialismos en pugna.

Cualquier lucha reivindicativa debe tener visible este sello, si no es así será engullida más temprano que tarde entre los tentáculos de la burguesía. Por ello debe haber una vanguardia con una clara visión marxista-leninista, cuya principal tarea sea construir el partido comunista, si no está ya constituido, para que tenga capacidad de dirigir a las masas proletarias teniendo en cuenta la situación concreta de la lucha de clases.

El por qué de esta ausencia hay que preguntárselo a los marxistas-leninistas ucranianos, y debe ser motivo de investigación de la realidad de aquél país, como igualmente nosotros, comunistas españoles, tenemos que preguntarnos ¿por qué no existe aquí? y ¿cuáles son las condiciones políticas e ideológicas para que ello se desarrolle?. Lo que está meridianamente claro es que los comunistas españoles debemos seguir perseverando en crear las condiciones para la construcción del partido en el estado español, que pasa ineludiblemente por la creación de la vanguardia marxista-leninista.

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