El Partido de Nuevo Tipo y su Proceso de Reconstitución

 



El partido de nuevo tipo

y su proceso de Reconstitución

Debatiendo con la UOC (m-l-m) de Colombia

Después de la lectura del documento elaborado por vuestra organización sobre la propuesta de formulación de una Línea general para la unidad del movimiento comunista internacional (Revista Negación de la Negación Nº5, agosto 2016), y de su posterior discusión en el seno de nuestro colectivo, hacemos una valoración general muy positiva de su contenido ideológico y de su propósito político. En concreto valoramos tanto el esfuerzo que se ha realizado en la defensa férrea del papel de guía ideológica y política de la teoría marxista en el combate que mantiene el proletariado revolucionario contra la burguesía por su derrota política, como por el esfuerzo teórico que se ha tenido que realizarpara desarrollar las tesis marxistas sobre determinados presupuestos de la línea general de la revolución proletaria en concordancia con el desarrollo material del régimen capitalista de producción en su aplicación concreta en las distintas formaciones sociales.

Esa valoración general no invalida que alberguemos determinadas discrepancias sobre algunas cuestiones que se abordan y que queremos exponer. Probablemente pueden deberse a no haber logrado comprender correctamente vuestros razonamientos en la construcción de los conceptos con los que articuláis el discurso. Sea esa u otra razón hemos considerado conveniente plantearlo abiertamente para su discusión y, en la medida de lo posible, resolver las discrepancias mediante un debate franco con el objeto de llegar a una comprensión común.

En este primer acercamiento a la discusión del contenido expuesto en el documento nos vamos a centrar en las controversias que nos suscita, no sin antes señalar, aunque sea de una manera breve, las tesis fundamentales con las que estamos de acuerdo y que se desarrollan en la propuesta. En este sentido tenemos que expresar nuestro completo acuerdo con la tesis central del documento, que dice: el desarrollo material de la producción capitalista, llegado a su fase imperialista, eleva a ley histórica la revolución proletaria mundial. De acuerdo con ello, esta ley del desarrollo histórico del capital pone en evidencia dos aspectos de singular importancia: el primero es que el proletariado se ha elevado a clase revolucionaria por excelencia, pues toma en sus manos la dirección del proceso revolucionario en correspondencia más con el grado de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas sociales por la internacionalización de las relaciones capitalistas de producción que con el alcanzado en el marco nacional en que se desenvuelve. Dicho en otros términos, el proletariado deja de ser clase revolucionaria en potencia para adquirir el atributo de facto, clase revolucionaria de hecho, en cualquier estado siempre y cuando se constituya en partido comunista de nuevo tipo, es decir, en movimiento revolucionario. El segundo es que las distintas revoluciones proletarias nacionales no se pueden considerar hitos históricos del proletariado sino etapas particulares del proceso general del proletariado en la construcción de la sociedad comunista, debido al carácter internacional en que se apoya el socialismo científico: la emancipación del proletariado como paso previo para la eliminación de las condiciones económicas que hacen posible la división en clases de la sociedad.

Pero como nuestra intención es profundizar en el debate ideológico como medio para lograr una mayor unidad ideológica y política en torno a las tareas de la revolución proletaria, debemos poner encima de la mesa las diferencias que apreciamos en algunos temas abordados por el documento. El aspecto principal de discrepancia es sobre la construcción del partido, que tanto vosotros como nosotros consideramos la tarea principal de los comunistas consecuentes en estos momentos, como así muy bien manifestáis en la página 66 del documento, y que nosotros consideramos además cuestión clave para la realización y correcto desarrollo de la revolución proletaria. Como decimos, ésta es la cuestión que más nos interesa del debate ahora mismo, en la actual fase de la discusión, puesto que con otros temas de calado que se desarrollan, compartimos puntos de vista, análisis y posiciones políticas.

Íntimamente relacionado con la construcción del partido existe otro aspecto de controversia y que consideramos necesario abordarlo en el debate: la determinación de la conciencia de clase y cómo se va produciendo el proceso de elevación del nivel de conciencia en el seno del proletariado y masas populares, pues es cuestión clave para la incorporación de las masas explotadas por el capital al proceso revolucionario. En el contexto de este tema también queremos abordar el papel de los sindicatos en la fase imperialista del capital.

Clase social: masas, vanguardia y partido

Pensamos que sobre la construcción del partido no se prodiga mucho el documento, tal vez porque se considera zanjado definitivamente, remontándonos al esquema general que se ha venido aplicando durante el Ciclo de Octubre. Ya en Compendio de la Línea de masas, publicado en el año 2002 y en ¡A preparar el Congreso del Partido!, elaborado en el año 2016, aparecen las concepciones sobre la construcción del partido que se recogen en el documento de referencia que analizamos. Volviendo al objeto del debate, nos vamos al lugar en donde se expone el concepto que estamos tratando: punto 4 del capítulo V, Las tareas de los comunistas.

la nueva Internacional Comunista no puede ser una federación mundial de partidos comunistas, sino un Partido mundial centralizado, en donde cada uno de sus partidos miembros sea sección nacional de la Internacional” (pág. 139).

A continuación se expone el concepto de partido revolucionario, el cual vamos por ahora a obviar con el objeto de volver más adelante, cuando abordemos las distintas características que van apareciendo:

El partido debe utilizar diversas formas de trabajo abierto según las condiciones; “Moverse como pez en el agua” implica comprender que la política de los comunistas es pública, pero el carácter de la organización es siempre clandestino” (pag.141). Partido con presencia pública y organización clandestina

La lucha de líneas es el motor del desarrollo del Partido, su fin no es otro que acerar la unidad para el combate. Esta es una de las leyes que rige la construcción del Partido y es el reflejo de la lucha de clases de la sociedad al interior del mismo; exige desarrollarla con acierto para mantener y elevar la unidad consciente de los militantes del Partido” (pág.141). Partido que promueva tanto externa como internamente la lucha de dos líneas.

Es imposible sostener la lucha política contra los explotadores sin que el Partido Comunista entero exprese su opinión acerca de todas las cuestiones políticas, y para ello debe tener su propia prensa” (pág. 144). Partido como organizador colectivo.

Características que compartimos en su totalidad pero que consideramos en estos momentos secundario, ya que lo esencial es el concepto que se tiene sobre el partido, su naturaleza, y del proceso de su formación, lógicamente influenciado por dicho concepto. La síntesis sobre la concepción del partido viene expuesta en la pág. 140 del documento de referencia, de la siguiente manera:

El Partido es el destacamento organizado, de vanguardia y el jefe político de la clase obrera”.

Debe ser un sistema único de organizaciones, dirigido por comités en todos los niveles y regido su funcionamiento por el centralismo democrático

Con la experiencia necesaria, línea correcta y autoridad para dirigir a la clase obrera y las masas populares. Su guía es el marxismo leninismo maoísmo”.

Debe llevar ideas claras sobre la lucha armada de las masas como forma superior de su lucha política, en la cual, el principio de los comunistas es claro y contundente: el Partido manda al fusil y nunca se permitirá que el fusil mande al Partido”

La disciplina en el Partido es sólo consecuencia de su férrea unidad, una disciplina rayana en lo militar pero consciente”

Es misión del Partido llevar la conciencia socialista al movimiento obrero, guiar al proletariado al frente de las masas trabajadoras, a la conquista del poder político y construir, sobre las ruinas del viejo Estado reaccionario, el nuevo Estado de Dictadura del Proletariado”

En el “Compendio de la línea de masas”, se dice lo siguiente al respecto:

En el esfuerzo por construir el Partido Comunista Revolucionario de Colombia debemos vincularnos a las masas para fundir el socialismo con su movimiento espontáneo de dirigir todas sus manifestaciones hacia el objetivo de la conquista del poder político” (1- Consideraciones generales).

En el documento sobre la preparación del Congreso, se dice:

«Reafirmamos la exhortación a todos los auténticos comunistas revolucionarios en Colombia a ponernos de cara ante un periodo de trabajo tesonero por concretar la unidad de los comunistas revolucionarios en un solo Partido. Reafirmamos nuestra confianza en que este llamado será bien recibido por nuestros camaradas de otras organizaciones y todos los revolucionarios que en Colombia luchan por su construcción».

La lectura de los textos invita a entender, así lo hacemos nosotros, que el proletariado está divido en dos partes: la parte constituida por el partido -que primeramente existe como vanguardia- y la formada por las masas. Siguiendo este hilo conductor, el partido se define como la vanguardia de la clase que tiene como objetivo dirigir a las masas; es decir, que el partido es considerado la vanguardia de la clase con respecto a las masas, sin tener en cuenta que partido y vanguardia no se pueden identificar porque son términos distintos, que hacen referencias a realidades cualitativamente distintas. Efectivamente el partido es la vanguardia de la clase, pero es otra cosa muy distinta a la vanguardia organizada. Al identificar el partido con la vanguardia organizada políticamente estamos dando por entendido que entre vanguardia y masas no hay ningún intermediario y, por lo tanto, se puede establecer una relación directa de tú a tú entre ambas partes, cuando en realidad es a través de ese intermediario como se hace posible y efectiva la articulación política entre vanguardia y masas para construir el partido. Hay que tener en cuenta que tanto la vanguardia como las masas no son totalidades homogéneas, existen distintos niveles en su interior que los diferencian como parte de la totalidad que determina relaciones políticas específicas para resolver dichas diferencias.

Así entendemos nosotros el proceso general de la formación de partido comunista de nuevo tipo:

El concepto de clase está determinado en un principio por las relaciones sociales de producción (es una totalidad abstracta). Pertenecen a una clase aquellos individuos que realizan una determinada función a tenor del lugar que ocupan en la producción. Es una determinación externa a la conciencia y voluntad de los individuos que le viene impuesta por su condición social. Pero esta determinación no abarca todavía la totalidad del concepto. Si todo concepto es expresión de una realidad material o social, fruto de relaciones objetivas, en el caso del concepto clase social, es fruto de las relaciones sociales entre distintas clases y entre los elementos que conforman las clases. En este sentido, la clase se define por su posición ante las condiciones que la determinan como clase: la pertenencia a una clase ya no es fruto de la función que realiza en la producción o en la sociedad, sino de la posición política que se adopta ante las condiciones de la producción. La clase es clase en la medida que es totalidad en acción, y la pertenencia a esa clase ya no depende de la función que realiza sino de la posición que adopta como parte de la clase. Dentro de la clase obrera existen dos esferas de conciencia: la espontánea (masas) y la revolucionaria (vanguardia), y dentro de la espontánea: la inconsciente (amplias masas) y la consciente (determinadas masas). Las amplias masas forman parte de la clase (es una condición objetiva) pero no por ello tienen conciencia de clase, ni mucho menos conciencia política (revolucionaria), ya que ella es fruto del conocimiento científico de la realidad social y de la aceptación de una teoría revolucionaria (marxismo-leninismo). La comprensión y aceptación de la propaganda revolucionaria difundida por la vanguardia sólo es posible si se tiene conciencia de clase, es decir, determinada comprensión de la realidad social pero dominada por un concepción economicista de la lucha de clases, por lo que aquella no puede ser asumida por las amplias masas si no es a través de la intermediación de una parte de la clase: los que tienen conciencia de clase.

Este es el proceso general, en donde el proletariado va elevando su nivel de conciencia hasta constituirse en partido comunista para abordar su misión histórica: la construcción de la sociedad comunista, que se tiene que adaptar a las condiciones políticas de la formación social concreta en que se va a desarrollar el proceso revolucionario. Esto es muy importante, porque de lo contrario estaremos aplicando formulaciones generales sin tener en cuenta las condiciones concretas, es decir, estaremos cayendo en el dogmatismo en lugar de aplicar la dialéctica materialista.

A tenor por lo expuesto en el documento entendemos que hay implícito en el razonamiento dos aspectos:

1) que el partido es la vanguardia, 2) que en la relación partido-masas no existen intermediaciones, considerando el proceso de formación de la vanguardia como el proceso de formación del partido, vinculándose directamente el partido a las masas a través de la ligazón de la vanguardia m-l-m con las amplias masas. Según dicha concepción ¿cuándo se podría determinar que el partido está constituido?

Cuando la vanguardia m-l-m lo esté, Y ¿cuándo lo está? Cuando conquiste la hegemonía ideológica y política en el seno de la vanguardia en general, compuesto por el conjunto de organizaciones que se enfrentan al sistema capitalista.

Los párrafos citados contribuyen a confundir dos procesos distintos aunque interrelacionados: entendemos que una cosa es el proceso de construcción de la vanguardia y otra muy distinta el proceso de construcción del partido, aunque, como venimos diciendo, un proceso incluye al otro necesariamente.

El proceso de formación de la vanguardia es necesario para la formación del partido, pero no directamente, en un principio, a través de las amplias masas, sino de determinados sectores de la clase para construir el movimiento revolucionario mediante la fusión de la teoría marxista con el movimiento de la clase como partido comunista. Es a partir de la culminación de este proceso de constitución del partido comunista revolucionario cuando se inicia el “acercamiento” del Partido como vanguardia política de la clase con las amplias masas, es decir, con el movimiento espontáneo de las masas. El Partido, así constituido, como movimiento revolucionario, que vive al margen y en unión del movimiento espontáneo de las amplias masas, existe como relación social manifestándose en la lucha de clases en tres etapas: relación entre las distintas vanguardias (la m-l y las no m-l), relación entre dicha vanguardia (en donde la m-l va conquistando su hegemonía ideológica y política) y el sector de la clase obrera que acepta los principios del socialismo científico, relación entre el Partido comunista como movimiento revolucionario y las amplias masas obreras y populares. Decimos relación social y no sólo organizativa (la supuesta dirección de la vanguardia sobre las masas, que es a la que la reduce la concepción organicista de la construcción del partido, que nada tiene que ver con la lectura que se desprende del ¿Qué hacer?). El movimiento revolucionario, fusión de la teoría con la práctica marxista, es decir, del socialismo científico con el sector del proletariado que asume la línea general de la revolución proletaria no es lo mismo, aunque así se tiende a concebirlo, que movimiento espontáneo transformado por la acción de la vanguardia mediante la difusión de los principios del socialismo científico.

Durante el proceso de construcción del partido la vanguardia m-l-m actúa en el movimiento de masas, pero no políticamente en el movimiento espontáneo de las amplias masas, sino en el seno de unas determinadas masas. Actúa, principalmente, en el movimiento de la vanguardia mediante la lucha de dos líneas entre la concepción y práctica m-l y lo no m-l para conquistar la hegemonía ideológica dentro de este movimiento como vanguardia teórica, primero, y vanguardia práctica, después. Es, en este sentido, por lo que decimos que no es la vanguardia la que actúa en el movimiento espontáneo de las amplias masas, sino el Partido una vez constituido como movimiento revolucionario (sistema de organizaciones) para atraerse al movimiento espontáneo hacia sus posiciones dado que se ha ido fraguando la vinculación con las masas a través de su concepción revolucionaria y la articulación política de los líderes naturales de dichas masas.

No es la vanguardia la que actúa en el movimiento espontáneo de masas, sino el Partido, esto es, el movimiento revolucionario de masas el que actúa sobre el movimiento espontáneo de masas atrayéndoselo a sus posiciones. Sin movimiento revolucionario, es decir, sin la fusión entre la vanguardia y el sector de la clase obrera y popular bajo su influencia, no se puede atraer el movimiento espontáneo hacia la línea política del partido revolucionario, esto es, la línea general de la revolución proletaria. El movimiento espontáneo de masas nunca puede dar el salto cualitativo de asumir y desarrollar una política revolucionaria por el simple desarrollo de la lucha reivindicativa ; todo a lo más puede aspirar es a reproducir una política tradeunionista y reformista debido a sus propias condiciones de existencia, en donde reproduce socialmente las relaciones sociales capitalistas y la ideología burguesa de concebir el mundo, y la necesaria comprensión científica de la estructura social en que se desarrolla como condición para transformar el mundo. El movimiento espontáneo de las masas tampoco puede comprender los principios del socialismo científico por la mera difusión de dicha ciencia por la acción de la vanguardia m-l., pues se hace necesario una intermediación que la haga comprensible y asimilable a través del movimiento revolucionario o Partido comunista.

La fusión entre la vanguardia y las amplias masas obreras no se hace de manera directa, por no ser comprensible intelectualmente, sino por medio de una intermediación: el movimiento revolucionario, fusión de la vanguardia y el sector más avanzado ideológicamente de las masas. A partir de que se dé esa fusión se empieza a producir una mutación efectiva, real, en el nivel de conciencia entre las amplias masas dado que se van incorporando a las tareas prácticas de la revolución proletaria a partir de distintas fases. Pero es más, para que sea efectivo ese proceso se tiene que llevar a cabo otro proceso, etapa del proceso general, que llamamos proceso de Reconstitución, etapa donde la vanguardia ajusta sus cuentas con las distintas concepciones y prácticas del revisionismo que han ido pasando como genuinamente m-l-m. Durante esta etapa el aspecto principal de la relación vanguardia m-l-m y vanguardia teórica es el aspecto vanguardia m-l-m, lo que determina que las tareas estén centradas en dicho aspecto principal, esto es, en la formación teórica ideológica de la vanguardia m-l-m, el desentrañamiento de las concepciones revisionistas que pasan por m-l-m y la crítica a dichas concepciones en el seno de la vanguardia teórica a través de la lucha de dos líneas, a la vez que se van elaborando aspectos de la línea general en concordancia con los cambios producidos en la lucha de clases motivado por el desarrollo material y político del régimen capitalista en su fase imperialista.

En la etapa de creación del movimiento revolucionario la tarea principal es elaborar la línea general en concordancia a la situación concreta en donde se despliega la lucha de clases (contradicciones generales de la lucha de clases a nivel nacional) como un aspecto concreto de la situación concreta de la cadena imperialista (contradicciones generales de la lucha de clases a un nivel mundial), a la vez que se va cimentando el movimiento práctico del sector revolucionario y se hace presente en la lucha del proletariado. Claro está, al margen y en relación con el movimiento espontáneo de las distintas clases que se enfrentan al capital.

Marxismo: ciencia, ideología y conciencia de clase

El marxismo es una ciencia, la ciencia de la revolución proletaria. Esta ciencia se apoya en la concepción dialéctica del mundo, el Materialismo Dialéctico, que concibe las cosas en continuo movimiento propulsado por sus contradicciones internas, que constituye la causa de sus cambios cualitativos. La aplicación de esta concepción al conocimiento de la sociedad nos aporta el Materialismo Histórico, que concibe las condiciones de producción la base de las formas de vida y pensar de cada sociedad concreta y la lucha de clases el motor de la Historias, los cambios de unos modos de producción a otros.

Con el análisis profundo de Marx y las aportaciones de Engels, ambos contribuyeron de una manera decisiva al conocimiento de la estructura económica del régimen capitalista de producción, así como al papel que el proletariado va a desempeñar en dicho régimen. Para ello contribuyó de manera decisiva el descubrimiento de dos aspectos: 1) que en las sociedades divididas en clases el trabajo humano tiene un doble carácter (por un lado, como trabajo concreto, productor de valores de uso; por otro lado, como trabajo abstracto, productor de valores de cambio), esencial para producir el concepto plusvalía y el desentrañamiento de que el trabajo humano en determinadas condiciones sociales constituye el contenido del valor, es decir, la fuente de donde emana la explotación del trabajo ajeno), 2) que la fuerza de trabajo asalariada también adquiere un doble carácter (por un lado, como productor dependiente del capital y creador de plusvalía para el capital; por otro lado, como creador de condiciones materiales y espirituales independiente del capital) que en determinadas condiciones ligadas al desarrollo político de la clase en consonancia al desarrollo material del capital hay un salto cualitativo para que se produzca el concepto sujeto revolucionario y el desentrañamiento de que el proletariado al constituirse como clase revolucionaria, síntesis de la conciencia y la acción de clase como praxis revolucionaria, es la condición de donde emana la transformación de la sociedad capitalista hacia el comunismo.

La correcta o incorrecta comprensión de este segundo aspecto es la que determina la delgada línea entre el m-l y otras teorías no m-l (anarquista y revisionista, fundamentalmente) sobre la construcción del partido de nuevo tipo y el modo en que establece su estrecha relación con las amplias masas obreras y populares para hacer realidad la revolución proletaria. Las distintas versiones revisionistas consideran que la clase obrera adquiere su «conciencia revolucionaria» a través del propio desenvolvimiento de la lucha de clases, ya que entienden que la conciencia revolucionaria, necesaria para participar conscientemente en el proceso revolucionario, está dado en la conciencia del obrero de por sí, puesto que es depositario de esa conciencia que en su participación directa va desvelando por su propia acción junto a otros compañeros de clase o por la propaganda y agitación de los principios generales de la teoría marxista como labor del partido constituido. Sin embargo, la realidad es otra cosa muy distinta, ya que el obrero medio sólo puede aspirar a consolidar una conciencia de clase puesto que la conciencia revolucionaria es fruto de una comprensión, asimilación y puesta en práctica de la teoría marxista, concepción revolucionaria de la lucha de clases, es decir, aportada desde fuera del movimiento espontáneo de la clase, económico, o del movimiento político reformista de una parte de la clase. La conciencia revolucionaria entre los sectores más avanzados de las masas sólo puede ser creada a partir de la teoría de vanguardia como síntesis de la vanguardia política del proletariado y parte de las masas que siguen la línea general de la revolución como movimiento revolucionario.

Para abordar este tema, la conciencia de clase y el proceso de su formación, vamos a proceder como con el primero. Empecemos por la exposición literal de las ideas que se expresan:

Así conforme disminuye progresivamente el número de magnates capitalistas que usurpan y monopolizan todos los beneficios del proceso social de producción, crece la masa de la miseria, de la esclavización asalariada, de la degeneración, de la opresión y la explotación; pero crece también la rebeldía de la clase obrera, aleccionada, unificada y organizada por el mecanismo del propio proceso capitalista de producción (pág.17).

Todas estas teorías tienen una esencia revisionista común: conciliar con el imperialismo, impedir la unión de las principales fuerzas de la sociedad contra el imperialismo, apagar el ímpetu revolucionario de las masas obreras y campesinas en los países oprimidos en fin, estropear la verdadera lucha imperialista….” (pág.31).

En tanto los países oprimidos son forzados a vivir en la dependencia y el atraso, las masas trabajadoras en la ruina y la vida miserable, el proletariado a sufrir más intensa la explotación asalariada y a caer en masa en la desgracia del desempleo, siendo todas, condiciones económicas y sociales insoportables para las fuerzas cuyo trabajo sostiene y desarrolla la sociedad, y como tal, son la base material del repudio al imperialismo y sus lacayos, del cada vez mayor odio de clase antagónico del proletariado mundial contra la burguesía mundial... (pág.32).

Por el partido como parte de la nueva internacional y dirigido por ésta, para el cual los obreros inmigrantes procedentes de las naciones y países oprimidos, por su peso den el conjunto del proletariado de los países imperialistas, por su posición frente a los medios de producción, sus condiciones de vida y trabajo muy similares a los obreros de los países oprimidos, su combatividad en las filas de la vanguardia de las luchas obreras, constituyen el sector más importante de la base social del Partido…” (pág, 150).

Estamos de acuerdo que la conciencia revolucionaria está formada por la creencia y práctica del papel de la lucha de clases en el desarrollo histórico de la sociedad y el papel concreto del proletariado en la construcción de una nueva sociedad que elimine las condiciones de existencia de las clases sociales.

También estamos de acuerdo que la conciencia de clase proletaria es la pertenencia consciente a esa clase, es decir, la asunción de que tiene que asumir el papel de individuo de esa clase como clase social, actuar colectivamente como individuo de esa clase. Tanto un tipo de conciencia como otro no puede ser adquirido como resultado del proceso de la lucha espontánea, económica, de la clase obrera si no está unido necesariamente a la comprensión del papel de las clases en la lucha de clases, esto es, se asume los principios del socialismo científico.

Y esto es lo que no tiene en cuenta la UOC, a nuestro entender, por lo expresado en los párrafos que hemos reproducido textualmente. No sitúan el aspecto esencial para la formación de la conciencia de clase, estadio intermedio para la formación de la conciencia revolucionaria, en la toma de posición política, es decir, en la comprensión, asimilación y aceptación de los principios del socialismo científico, sino en el desarrollo de las condiciones materiales en que vive el ser social. Se sitúa en la condición externa (realidad material) en lugar de la condición interna: la teoría marxista y la experiencia histórica de la lucha de clases.

A nuestro entender con ello se cede a la concepción espontaneista de la formación de la conciencia de clase debido a la excesiva valoración que se otorga a la lucha economista reivindicativa, de la clase obrera, considerando a las amplias masas una cualidad que no posee de por sí, pues el ímpetu revolucionario que se observa sólo puede ser fruto de la maduración de una posición y una práctica política a partir de la asimilación de la teoría marxista. De las luchas derivada del movimiento espontáneo de las masas se puede producir un mayor o mero ímpetu de lucha (mayor o menor radicalidad) pero para que ese ímpetu se considere revolucionario se tiene que dar un proceso previo de elevación del nivel de conciencia de clase fruto del conocimiento, aceptación y práctica social de la concepción de la lucha de clases derivado del socialismo científico. El ímpetu revolucionario es consecuencia de la conciencia revolucionaria; en ningún caso derivado de las condiciones miserables de la existencia de vida de los explotados.

En la formación de la conciencia revolucionaria no tienen nada que ver las condiciones materiales de existencia del individuo o clases, puesto que ello depende de la asimilación y puesta en práctica de la teoría marxista. Por eso, tanto burgueses, proletarios o campesinos pueden adoptar individualmente una posición de clase revolucionaria sin que la extracción de clase sea determinante, dependiendo para ello sólo la voluntad y la predisposición del individuo. Otra cosa muy distinta es qué clase puede y tiene que acometer la revolución comunista. Lógicamente la burguesía no puede asumir dicha tarea por ir contra sus intereses como clase. Sólo puede acometerla la clase que no tiene nada tiene que perder por no tener ninguna propiedad social, pero que sí detenta el control de los medios de producción: la capacidad de decidir qué hacer económica y políticamente con los medios de producción social, pues lo mismo que lo pone en marcha lo deja en suspenso, sin producir.

Ahora es el momento para poder abordar el tercer tema en la construcción del partido: el concepto del sindicato obrero en la época del imperialismo.

Los sindicatos deben ir de la mano con el Partido y dirigido por él, pues son organizaciones para la lucha de resistencia, escuelas del socialismo y correas de transmisión entre la dirección del Partido y las amplias masas obreras” (pág.143).

Los comunistas deben trabajar con energía, perseverancia y firmeza para conquistar la gran mayoría de los sindicatos, y en ningún caso deben dejarse desanimar por las tendencias reaccionarias y reformistas que existen. Los comunistas deben luchar por conquistar una dirección revolucionaria en los sindicatos a través de la agitación y propaganda -principalmente entre las bases- deben elevar su conciencia de clase y, cuando sea apropiado, llamar a la acción. Los comunistas nunca deben restringir su trabajo a los límites establecidos por los sindicatos, y menos amoldar su política con el objeto de hacerla aceptable para los dirigentes sindicales oportunistas” (pág.143)

El desarrollo del capitalismo a su actual etapa imperialista ha conseguido entre otros aspectos convertir a la organización básica de la clase obrera, el sindicato (en sus inicios una organización al servicio de la lucha de resistencia de la clase obrera por mejorar sus de condiciones de existencia) en un aparato más del Estado burgués para encuadrar y disciplinar a los obreros en el cumplimiento de los planes de la economía capitalista. Tanto su funcionamiento interno (donde las bases no son más que simples afiliados-cotizantes, frente a la dirección, que son verdaderos funcionarios-gestores de dicho aparato, apoyándose en un cuerpo de asalariados-administrativos que realizan la función de controlar administrativamente el aparato sindical), como el externo (los funcionarios dirigentes se codean con la patronal y el Estado en grandes mesas de “trabajo” y caros restaurantes con el fin de regular las relaciones sociales capitalistas en el seno de las empresas. Un tipo de sindicato obrero más propio de la política reformista que de la revolucionaria como se pone de manifiesto con la evolución del desarrollo capitalismo, que ha cumplido una etapa histórica mientras no se ha configurado una etapa superior de la construcción del partido comunista de nuevo tipo. La función del sindicalismo moderno está más ligado a las funciones de los distintos aparatos del Estado burgués bajo el dominio del capital financiero: Planificar la economía a nivel mundial, en donde los obreros son una pata de las fuerzas productivas.

Tampoco se puede caer en el error muy común de la política revisionista de separar políticamente a los jefes de las bases de estos aparatos sindicales, pues tanto unos como otros defienden los mismos intereses materiales: el de la aristocracia obrera. Los jefes y sus administradores no forman una élite (los “malos”) aparte de la fracción de clase que domina la afiliación de estas estructuras (“los buenos”): élite y masas sindicales forman una unidad en la defensa del sistema capitalista, aunque con diferentes funciones; los primeros, dirigiendo la conciliación de clase mediante el pacto social; los segundos, poniendo en marcha los acuerdos alcanzados entre los trabajadores no sindicalizados, esperando conseguir alguna prebenda que le otorgue la patronal.

¿Quiere esto decir que no se debe hacer trabajo comunista en los sindicatos? No, lo que quiere decir es que el sindicato no se puede entender como una estructura obrera que puede desarrollarse como escuela de comunismo, pues ello es imposible dado la naturaleza y funciones de la estructura sindical cumple en la etapa imperialista del capital. El sindicato obrero es fruto de una etapa histórica del capital, organización propia de la formación de la clase en sí, de acuerdo a la organización política de esa etapa: el partido obrero. La etapa actual no se corresponde con dicha organización, sino con la organización del Partido comunista de nuevo tipo, es decir, del Partido como movimiento revolucionario fruto de la fusión de la vanguardia y el sector más avanzado de la clase obrera.

No decimos que no haya que ir a los sindicatos, como no decimos que no hay que ir a cualquier estructura de masas en donde están “organizados” para defender unos determinados intereses particulares. Esto no lo discutimos, lo que cuestionamos es la determinación de cuándo ir a esas estructuras de masas. Para que los comunistas deban actuar en ellos, sean del tipo que sean, deben aferrarse a construir el movimiento revolucionario, que es el que va a actuar colectivamente en dichos organismos con la intención y posibilidad de actuar en la lucha de clases como una clase revolucionaria.