Contra Cualquier Nacionalismo

Contra cualquier nacionalismo,

enarbolemos la bandera del comunismo

A la espera de que se desarrollen los acontecimientos derivados de la lucha por la independencia de Cataluña, y el necesario balance general por elaborar, en donde aparecerán numerosos aspectos de relevancia para la lucha universal de la clase obrera, creemos necesario realizar un primer análisis por la importancia del momento político que se está viviendo.

Nuestro colectivo ha manifestado en repetidas ocasiones que la clase obrera no debería participar activamente en la lucha por la independencia de Cataluña al lado de las fracciones burguesas que la están impulsando, pues entendemos que en la etapa imperialista no es una lucha específica de su clase dado que en las actuales circunstancias en el Estado español (Estado imperialista, inexistencia del partido revolucionario, desorganización de la clase, etc.) esta reivindicación adquiere un marcado carácter burgués, lo que entorpece políticamente su objetivo último, que no es otro que la toma del poder político para la construcción del socialismo como etapa intermedia para la sociedad comunista. En las actuales circunstancias el objetivo político y el contenido de la lucha que se desarrolla por la autodeterminación de Cataluña queda meridianamente claro que los intereses de clase del proletariado se supeditan a los intereses de las fracciones burguesas que dirigen el procés (Cataluña como único argumento político), a la vez que se intenta barnizar el “oxidado” concepto marxista de clase por el más moderno y transversal de “nación” o “pueblo” con el objeto de darle protagonismo a la pequeña y mediana burguesía, erigiéndose esta en abanderados de la lucha del pueblo catalán frente a los intereses de la burguesía imperialista, indicándo a la clase obrera el camino por dónde debe transitar en su lucha contra el Estado monopolista, lo que no es más que una maniobra para intentar rejuvenecer un régimen caduco con el objetivo de perpetuarlo.

Que la clase obrera no tenga una actuación activa en la lucha por la independencia de Cataluña no quiere decir que no participe activamente contra la política de ambas fracciones de la burguesía en disputa, tanto la imperialista (gran burguesía española y catalana) como la no imperialista (pequeña y mediana burguesía española y catalana) en sus distintas versiones. La burguesía imperialista asentada en el Estado dirige y gestiona sus intereses por medio del PP y el apoyo abierto o velado de C´s y PSOE, lo que entra en colisión con los intereses de fracciones de la burguesía a las que la crisis económica ha debilitado su poder e influencia sobre las decisiones generales del Estado y, sobre todo, sus beneficios, que han sido seriamente reducidos por su supeditación al capital imperialista. Porque éstas son, sin duda, las razones últimas que empujan el proceso de independencia de Cataluña, determinando las posiciones y acciones de las distintas fracciones de la burguesía. El núcleo de la problemática que desencadena la lucha es la disputa por el control, gestión y apropiación de los recursos del Estado originados por la apropiación de la plusvalía generada por el trabajo asalariado. No hay que olvidar que Cataluña representa económicamente el 20 % del PIB nacional, es decir, la primera comunidad económica de Estado (sin embargo es la cuarta en cuanto al PIB per cápita y la 17º en cuanto a deuda por habitante se refiere, sin olvidar qur tiene una deuda récord, un 35,3% de su PIB y una deuda per cápita de 10.095 euros por habitantes). Lo cual no es moco de pavo tanto para el Estado (para el desarrollo de la política de la burguesía imperialista y su encaje en el bloque imperialista europeo), como para la burguesía catalana que se quiere independizar del Estado español para formar un nuevo Estado con nuevas aspiraciones en el bloque imperialista europeo e internacional.

No hemos cambiado nuestro posicionamiento, ni desde el punto de vistas estratégico ni desde el táctico: seguimos pensando que la clase obrera no debe participar en la resolución de la contradicción interburguesa con el apoyo a una u otra fracción burguesa. Haber defendido el boicot al referéndum no es apoyar de facto, ya sea directa o indirectamente, al nacionalismo chovinista de gran nación como se nos acusa por algunas organizaciones comunistas, pues no tienen en cuenta que, a la vez que criticamos a los dos manifestaciones de nacionalismo (el españolista y el catalanista), defendemos por encima de todo el internacionalismo proletario, es decir, las unidad ideológica y política a nivel internacional de la clase obrera contra el capital, la política general de la clase obrera para preparar las condiciones generales de la revolución proletaria mundial, que es la gran ausente en la presente lucha.

Más, cuando la lucha entre las fracciones de la burguesía en Cataluña ha puesto de manifiesto hasta ahora, entre otros aspectos que más adelante tendremos que analizar con detenimiento, dos cuestiones generales a tener en cuenta:

1) El carácter de clase burgués del Estado español (la represión no lo emplea exclusivamente el Estado fascista, ya que no es monopolio suyo, sino de cualquier forma de gobierno burgués, como es el democrático, ya sea monárquico o republicano), que no ha dudado en utilizar la represión jurídica y policial contra la lucha del movimiento independentista catalán. Todo el mundo ha podido comprobar cómo han actuado la policía y guardia civil a la hora de ejecutar las órdenes de los aparatos del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial), que no han dudado en utilizar el poder represivo que les otorga la ley burguesa para reprimir con saña el clamor de la calle, movilizándose para poder votar y expresar su opinión sobre un tema que consideran importante -en ello también incluimos cualquier otra policía, sea autonómica o municipal, y fuerza militar, como es el ejército, que no están al servicio del pueblo sino de las necesidades del Estado. Es característico del Estado burgués este comportamiento ante cualquier reivindicación o lucha que entorpezcan los intereses de las fracción burguesa que pilota el poder político, que lo hace siempre en nombre de LA LEY, cuando en realidad quiere decir SU LEY (es una forma recurrente de cualquier gobierno), poniendo de manifiesto que no es neutral, como pretende mostrarse, sino que existe para salvaguardar los intereses de la clase dominante. ¿Quién dice que no se pueden cambiar las leyes sacrosantas del capital? La clase que detenta el poder económico y político no quiere por supuesto que cambie nada que esté al margen de sus intereses.  ¿Quién dice que el procedimiento de cambiar las leyes se tiene que someter a lo que digan las leyes?. El contenido del ordenamiento jurídico no está por encima de las clases, sino que es el resultado de dos factores interconectados: De las condiciones sociales de la producción y de la correlación de fuerzas entre las clases en disputa, que es la que hace bascular el contenido de dicho ordenamiento hacia una u otra dirección. 

2) El carácter burgués de la pretendida república catalana -siendo lo único de nuevo que propone es la independencia de Cataluña para formar un nuevo Estado dentro de la UE- no dudando en movilizar bajo su dominio todas las fuerzas que se puedan levantar contra las burguesía imperialista española para conseguir su objetivo. Ello lo hace en nombre del derecho a la autodeterminación para dirigir su destino, lo que pone de manifiesto que el aspecto principal de la lucha bajo su dirección es el interés de la nación (forma en que se encubre el interés de la clase dominante) por encima del interés de las clases. Ya veremos hacia dónde se dirigen a partir de ahora los pasos de los partidos que han abanderado la independencia de Cataluña, dando una clara referencia los titubeos de algunos dirigentes del PdCAT que apuestan por enfriar la lucha en la calle para dar un espacio a la negociación con el gobierno de Rajoy reconduciendo la negociación hacia las vías institucionales.

Y para terminar, hacemos un llamamiento  a la clase obrera a luchar, en la medida de las posibilidades en cada ciudad, contra las manifestaciones represivas y políticas del Estado español, dejando para el reformismo y el oportunismo el enaltecimiento y la defensa de los valores  democráticos burgueses bajo el epígrafe de las libertades individuales que consagra la Constitución del 78, que no es otra cosa QUE LA MÁSCARA AMABLE DE LA EXPLOTACIÓN Y OPRESIÓN DE LA BURGUESÍA. El nivel de la lucha dependerá de la capacidad de organización en cada  ciudad, aunque ello no debe ser un impedimento para que los comunistas impulsemos una línea en donde se articule la lucha de las distintas ciudades bajo una dirección común: la difusión de la ideología proletaria por encima de cualquier ideología nacionalista a través de la propaganda y la movilización mediante el reparto de hojas, banderas rojas, pancartas y otros medios de expresión.

Por el internacionalismo proletario

Por la revolución proletaria mundial

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